Luxemburgo defendió ayer públicamente la solidez de su sector bancario y rechazó cualquier comparación con el quebrado sector financiero de Chipre, a pesar de que los activos totales del sector bancario luxemburgués son más de 20 veces superiores al producto interior bruto (PIB) del país. El Gobierno luxemburgués reafirmó la inevitabilidad del duro ajuste bancario impuesto a Chipre en el programa de rescate, debido al carácter "estructuralmente desequilibrado" del sector financiero chipriota.

Ante las profusión de declaraciones sobre el tamaño excesivo de algunos sectores bancarios nacionales a raíz de la crisis chipriota y sobre el riesgo que podrían plantear para la eurozona, Luxemburgo emitió un comunicado oficial en el que enfatizó que "la talla apropiada de un sector bancario no se determina en base a la proporción del PIB", sino por "calidad y estabilidad de ese sector financiero". Luxemburgo destacó que su sector bancario tiene unos ratios de solvencia cercanos al 18% y que está sometido a "una supervisión eficaz", cumpliendo "de forma rigurosa las normas internacionales".

El Gobierno luxemburgués añadió que ha aceptado establecer una unión bancaria plena en la eurozona, empezando por un supervisor bancario único, pero una que lleve "inevitablemente a garantizar los depósitos y a un mecanismo de liquidación bancaria común".

El Gobierno alemán, por su parte, intentó ayer rebajar el nerviosismo creado por el anuncio del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, de que Chipre servirá de modelo para futuros rescates bancarios. "Chipre es un caso único, que ha requerido unos instrumentos especiales. No se pueden sacar la conclusión de que la solución de Chipre se aplicará a otros países que un día puedan pedir ayuda", señaló el portavoz gubernamental.