«No es el mejor momento para los cambios, para los consumidores, para las empresas, es un cambio que no viene bien por la situación de la economía». Así describió el profesor titular del Departamento de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Zaragoza, José María Yusta, el contexto en el que la nueva factura de la luz ha llegado oficialmente. La crisis económica que ha provocado la pandemia no era el escenario ideal, más aún cuando los consumidores tienen que adaptarse a la nueva realidad. «Es una situación distinta que hay que analizar, estudiar qué potencia hay que contratar, cómo tiene que adaptarse el consumo eléctrico, y ese es el principal inconveniente en esta situación», añadió Yusta.

Sobre las principales ventajas y desventajas que proporciona esta normativa, el experto en electricidad de la asesoría energética Switching Consulting, Jesús María Sahún, expresó que el nuevo modelo de recibo estimulará a los consumidores «a convertirse en responsables y proactivos, pudiendo elegir qué franja horaria es la más adecuada para cada consumo y ajustando al máximo su contrato». «Siendo un camino que se deberá complementar con medidas de eficiencia energética», apostilló. Pero a su vez, esta ventaja es su mayor inconveniente, «ya que va a ser necesaria una gran labor didáctica y formativa al consumidor para que sea capaz de conocer la normativa y aplicarla para obtener un beneficio económico y ambiental», enfatizó Sahún.

Sin embargo, esta espiral en la que el consumidor tiene que ser capaz de establecer sus mejores hábitos para reducir al máximo los gastos energéticos de la vivienda, es difícil de enderezar. Las personas acostumbran a realizar las tareas y encender los electrodomésticos a las mismas horas y en los mismos días, dependiendo de las necesidades. «No habrá un gran cambio en la tendencia del consumidor, porque los clientes, y sobre todo el consumo doméstico, son poco elásticos. No soy muy optimista de que se produzca un gran cambio, pero se reforzará la idea de que las noches son más baratas para el usuario», aseveró Yusta, explicando que en el plano empresarial saldrán más beneficiadas aquellas que «tengan una estrategia de adaptación al nuevo consumo eléctrico».