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DÍA POR LA IGUALDAD DE LOS SUELDOS

La brecha salarial en Aragón: se estrecha, pero es la segunda más alta de España

Las mujeres cobran de media 6.044 euros menos al año que los hombres por la precariedad laboral. La diferencia se redujo 13 puntos de 2012 a 2019 pero la pandemia ha podido volver a ensancharla

Una mujer trabaja en un taller

Una mujer trabaja en un taller / EL PERIÓDICO - Archivo

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ZARAGOZA

Un hombre y una mujer no pueden percibir un sueldo diferente por el mismo trabajo. Así lo dicta el Estatuto de los Trabajadores y la Constitución de 1978. Pero la realidad no es tan contundente como las leyes y son múltiples las trampas del mercado laboral que perpetúan la brecha salarial. En Aragón, ellas ganan de media 6.044 euros brutos menos al año que ellos, es decir, sus ingresos son casi el 30% inferiores (en concreto, el 29,69%), el segundo porcentaje más alto entre todas las comunidades autónomas. Esta distancia sigue siendo un abismo, pero hay síntomas de mejora gracias a las medidas impulsadas para combatir la desigualdad y ciertos cambios sociales. De hecho, la diferencia se sitúa en su menor nivel de la serie histórica.

Así lo recoge el informe anual sobre desigualdad retributiva entre géneros elaborado por CCOO Aragón, que fue presentado este martes en rueda de prensa en Zaragoza. Los datos disponibles más recientes, extraídos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística, corresponden a 2019. En ese año, una mujer trabajadora de la comunidad cobraba, de media y términos absolutos, 20.360 euros al año frente a los 26.405 que percibía un hombre.

La brecha salarial en España fue del 24,22%, algo más de cinco puntos y medio menos que en Aragón, que es la segunda comunidad autónoma donde más diferencias hay por género a nivel retributivo, solo por detrás de Asturias (33,73%). Aunque el problema persiste, la brecha se ha reducido de forma importante en los últimos años.

La crisis económica de 2008 evidenció las diferencias salariales de género y marcó un diferencial del 36,03% en Aragón. En el año 2012 se produjo la mayor disparidad al registrarse un pico del 42,81%. «En 2019, con la recuperación paulatina del empleo, la brecha se ha reducido en 13 puntos, hasta el 29,69%, el porcentaje más bajo de la serie», aseguró Sonia García, secretaria de Política Social e Igualdad de CCOO Aragón. De esta manera, la diferencia que en siete años se ha reducido en 1.679 euros anuales en favor de las mujeres. 

La carga de los cuidados y los empleos peor pagados 

Las razones de la brecha salarial entre hombre y mujeres son diversos, pero el común denominador de todos ellos es que el colectivo femenino ocupa en un mayor porcentaje los trabajos parciales y temporales, así como los empleos peor remunerados o socialmente menos valorados.

Las mujeres representan el 47,5% de la población asalariada en Aragón y se concentran en los sectores de actividades sanitarias y servicios sociales, educación y personal doméstico, todas ellas destinadas al cuidado y la atención. Esto es consecuencia de que el marco cultural y las deficiencias en el sistema de bienestar sigue cargando sobre las mujeres la mayor parte de los cuidados. 

La atención de niños, mayores o dependientes requiere tiempo y esfuerzo, la jornada parcial se convierte en el único modo de compaginar el mundo profesional y familiar, pero también en el obstáculo que cercena las carreras profesionales. Si los avances contra los estereotipos que perpetúan la discriminación ya transcurrían por un camino lleno de dificultades, el virus no ha hecho más que sembrar nuevas dificultades.

Si se mantuviera este ritmo, el mercado laboral aragonés alcanzaría un escenario de paridad en un plazo aproximado de unos 15 o 25 años. Sin embargo, no está claro que vaya a ser así, ya que toda apunta a que la pandemia ha vuelto a ensanchar la desigualdad salarial entre hombre y mujeres. Aunque todavía no hay datos oficiales a nivel regional que así lo constaten, las cifras nacionales sí apuntan en esa dirección al haber aumentado el número de mujeres que reducen su jornada para asumir el cuidado de familiares.

El triple de parcialidad

Uno de los mayores condicionantes en las diferencias salariales de género es precisamente el tipo de jornada. En 2019, el 75,6% de las personas que tenían un contrato a tiempo parcial en Aragón eran mujeres (75.300), es decir, tres veces más que los hombres (el 24,4%, 17.700) siendo además que estos tienen un mayor peso en el conjunto de la población asalariada (el 52,5%). Esta cifra no ha parado de aumentar puesto que el porcentaje se ha incrementa hasta el 80,2% en 2020 y el 81% en 2021.

«La jornada parcial es algo coyuntural en los hombres sobre todo en sus primeros años de vida laboral mientras que en el caso de las mujeres es un componente estructural», aseguró García. Y es que la mayoría de ellas tienen que aceptar un trabajo parcial porque no han encontrado uno a jornada completa (en el 49% de los casos), por el cuidado de niños o adultos enfermos (14%) o por otras obligaciones familiares o personales (8%). En cambio, tan solo el 2% de los hombres reducen su jornada a tiempo parcial para el cuidado de familiares, niños o enfermos.

Otro de los factores condicionantes para agravar la brecha salarial es la duración del contrato. La diferencia es más agravada en los empleos indefinidos, donde llega al 34,24% frente al 5,86% que se da en los temporales. Aún así, las mujeres con contrato eventual cobran de media 973 euros menos al año que los hombres con el mismo tipo de trabajo. La desigualdad se dispara cuando se consigue la estabilidad en el empleo y se sitúa en 7.410 euros (29.046 frente a 21.636).

El motivo por el que Aragón presenta la segunda brecha salarial más alta de España es el mayor peso de la industria en el mercado laboral de la comunidad. «La incorporación de la mujer en este sector es más baja que en otros», apunta García. De hecho, es en esta actividad donde se registra la mayor desigualdad retributiva, que llega al 32,67% (7.117 euros).

PROPUESTAS DE CCOO

CCOO propone una serie de medidas para frenar las diferencias salariales entre ambos géneros y valora la reforma laboral aprobada como elemento para dotar de estabilidad al empleo. Con esta norma, desaparecen los contratos de obra y servicio, que afectan mayoritariamente a las mujeres, lo que contribuirá a combatir el problema.

El sindicato incide en que el marco de la negociación colectiva es clave para incluir cláusulas que favorezcan la igualdad en el seno de las empresas aragonesa o reducir la parcialidad contractual femenina. Los planes de igualdad, según CCCO, «han demostrado su valía para detectar las diferencias laborales entre géneros». Por ello, considera «muy positivos» los decretos que extienden la aplicación de este mecanismo y el registro salarial por géneros en las empresas.

El sindicato también apuesta por redistribuir recursos salariales y de tiempo entre mujeres y hombres para conseguir la igualdad, lo que pasa porque los segundos asuman actividades de cuidados puede ayudar a mejorar muchas de las situaciones de discriminación que se producen en el ámbito laboral. «No se lograrán grandes mejoras laborales sin modificaciones socio-familiares», advierte el sindicato.

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