El Banco de España considera que las reformas que está acometiendo el Gobierno en el sistema de pensiones no serán suficientes para sanear sus cuentas y que hacer frente al aumento de las prestaciones que se derivará del envejecimiento poblacional "requerirá de nuevas actuaciones en el futuro por el lado de los ingresos [cotizaciones sociales], de los gastos [prestaciones] o de ambos". Además, considera que sería conveniente introducir "mecanismos automáticos de ajuste" que aporten más certeza al saneamiento del sistema, más allá del llamado "mecanismo de equidad intergeneracional" introducido por el Gobierno, donde las posibles medidas de gasto que pudieran ser necesarias a partir de 2032 deberían ser negociadas y aprobadas en su momento.

Esta es solo una de las observaciones que el Banco de España ha incorporado en su Informe Anual, de 300 páginas, publicado este miércoles en el que, más allá de la preocupación por la sostenibilidad de las finanzas públicas -en general- y del sistema de pensiones -en particular-, el organismo supervisor subraya la enorme incertidumbre que la guerra de Ucrania ha añadido a la recuperación económica y los perniciosos efectos de la inflación sobre las rentas de familias y empresas y sobre la el crecimento de la actividad. Para dar respuesta de políticas económicas a estos desafíos, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, apela a la construcción de "grandes consensos políticos y sociales" en su presentación del informe. "Las incertidumbres generadas por la guerra en Ucrania y las que todavía persisten derivadas de la pandemia -dos eventos absolutamente extraordinarios- así lo demandan", concluye.

Nuevas perspectivas en junio

Tal es la incertidumbre, que después de haber rebajado su previsión de crecimiento para este año de la economía española (del 5,1% estimado en diciembre al 4,5%, en abril), ya se anuncia un nuevo recorte en las perspectivas que el organismo publicará en junio, según ha adelantado el directo general de Economía y Estadística de la entidad, Ángel Gavilán, sin querer precisar si la nueva proyección coincidirá con la última formulada por el Gobierno, del 4,3%, o se acercará más al 4% estimado por la Comisión Europea. El 'pinchazo' del crecimiento del PIB en el primer trimestre está en el origen de esta corrección a la baja. El Banco de España había estimado un crecimiento trimestral del 0,9% que los datos del INE dejaron en apenas el 0,3%.

Las nuevas perspectivas también reexaminarán la última previsión del Banco de España en materia de inflación (en abril estimó una tasa media del 7% para este año). Por un lado, el organismo se propone incorporar las novedades que tienen que ver con una mayor inflación subyacente (la inflación sin los precios más volátiles de energía y alimentos no elaborados alcanzó el 4,4% en abril) y la consiguiente preocupación por una subida de precios más persistente en el tiempo. La nueva prospección también se propone incorporar el previsible efecto de moderación de la factura de la electricidad tras el tope al precio del gas adoptado por el Gobierno.

Salarios y beneficios

Existe coincidencia en las previsiones de todos los organismos en que la inflación se moderá de forma radical en 2023 para aproximarse al entorno del 2%. En todo caso, el gobernador del Banco de España insiste en la necesidad de que los agentes sociales alcancen un pacto de rentas para que empresarios y trabajadores se repartan de forma equitativa el empobrecimiento derivado de la inflación importada del exterior a través de la factura energética, alimentaria y de materias primas.

Patronal y sindicatos han abandonado la negociación de un Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva (AENC) para el periodo 2022-2024 en el que se pretendía hacer cristalizar tal acuerdo de rentas. Sin embargo, desde la óptica del Banco de España, existen indicios de que tal pacto de rentas "se esta produciendo de forma tácita". De un lado, los datos de negociación colectiva muestran la pérdida de poder adquisitivo de los salarios (hasta abril los salarios pactados entre patronal y sindicatos cifraban de media un incremento del 2,4%). De otro lado, la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial (EBAE) anticipa "que las empresas no están trasladando a sus precios todo el incremento de sus costes", señala Ángel Gavilán, después de haber encajado un recorte de márgenes del 4,5% en el cuarto trimestre de 2021 (según datos de la estadística de la Central de Balances).

Acotar la subida de las pensiones

El Banco de España plantea incorporar las pensiones al pacto de rentas que debe servir para repartir los costes de la inflación derivada de la crisis energética. En este sentido se propone "que se garantice el poder adquisitivo para los perceptores de pensiones mínimas", pero se advierte de que extender esta práctica al conjunto del colectivo -tal como establece la reforma de la Seguridad Social- "conlleva necesariamente que otros agentes de la economía nacional (los perceptores de rentas del trabajo y del capital) tengan que asumir una parte mayor de esos costes". De momento, el Gobierno prevé una subida de las pensiones en 2023 en el entorno del 6%, en línea con la inflación media estimada para 2022.

La garantía del poder adquisitivo de las pensiones y la derogación del factor de sostenibilidad heredado del PP forman parte de la primera ronda de reformas ya adoptadas por el Gobierno. También se han adoptado medidas para acercar la edad efectiva de jubilación a la edad legal. La segunda parte de la reforma del sistema de pensiones contempla una serie de actuaciones adicionales, que deberán concretarse a lo largo de este año. Entre ellas, destacan medidas como el desarrollo de los planes de pensiones de empleo, la revisión de las bases máximas de cotización y de la pensión máxima, un nuevo sistema de cotización para los trabajadores autónomos y una revisión del período considerado para calcular la base reguladora de la pensión.

Más allá de estas reformas, el Banco de España considera que serán necesarias nuevas actuaciones en el futuro "por el lado de los ingresos [cotizaciones sociales], de los gastos [prestaciones] o de ambos", para garantizar la sostenibilidad del sistema. En este sentido, se propone, por ejemplo "reforzar el vínculo entre las contribuciones realizadas y las prestaciones percibidas, asegurando un nivel suficiente para los hogares más vulnerables", así como "iniciar un debate riguroso" que aborde el nivel de prestaciones que el sistema debe proveer y la estrategia de obtención de los ingresos necesarios para financiarlas.