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GUERRA EN ORIENTE MEDIO

La gran industria agudiza su ‘crisis permanente’ por la guerra y pide un escudo para bajar ya sus facturas de luz y de gas

Los grupos industriales más dependientes de un consumo intenso de energía reclaman al Gobierno rebajas fiscales, bonificaciones de costes y ayudas directas para evitar que el ‘shock’ actual castigue aún más su capacidad de competir con sus rivales europeos

Archivo - Planta de Acerinox

Archivo - Planta de Acerinox / ACERINOX - Archivo

David Page

David Page

Madrid

La gran industria española lleva años alertando del impacto que tiene el coste de la energía en su rentabilidad y en su capacidad de competir con sus rivales europeos, que sí cuentan con ventajas y bonificaciones desde hace años para bajar sus facturas. La volatilidad de los mercados energéticos actuales, impulsada por la escalada bélica en Oriente Medio, ha hecho saltar las alarmas en los grupos industriales cuya actividad está muy condicionada por el alto consumo de electricidad y de gas, que temen que los ataques de EEUU e Israel contra Irán vuelva a agudizar su crisis particular como ya sucedió tras la invasión de Rusia sobre Ucrania.

El miedo es que esa crisis permanente de la industria -con problemas de competitividad por no tener las ayudas que sí hay en otros países europeos- ahora vuelva a agravarse. Grandes grupos industriales con un consumo intensivo de electricidad o de gas natural -para algunos la factura energética representa el 50 o el 60% del total de sus costes de producción- admiten que los temores sobre la evolución de los precios en plena convulsión geopolítica vuelve a ser su principal preocupación.

Y ante este escenario incierto la gran industria reclama al Gobierno un escudo con medidas específicas para los sectores productivos más afectados, tanto con iniciativas coyunturales y urgentes como con reformas estructurales que no se atendieron ni antes ni después de la última crisis energética. De rebajas fiscales a mayores bonificaciones de los costes vinculados a la energía, de ayudas directas a incluso la recuperación si es necesario de la ‘excepción ibérica’ que se usó en lo peor de la anterior crisis energética para aplacar los precios eléctricos.

“Cada euro cuenta”

“En España no tenemos un problema de seguridad de suministro de gas por la guerra, el gran problema, y la gran preocupación que tenemos, es el precio”, explica Verónica Rivière, presidenta de GasIndustrial, la patronal que agrupa a los grupos industriales gasintensivos. “España ha recortado un 20% el consumo industrial de gas en desde 2023. Pero no es por mayor eficiencia energética o porque se hayan electrificado procesos, es por pérdida de producción. Si vuelven a subir los precios del gas y se quedan altos, perderemos más producción industrial porque seremos menos competitivos”.

Con estas incertidumbres, desde GasIndustrial -que agrupa a compañías como Acerinox, AtlanticCopper, Cosentino, Fertiberia, Iberpapel o Pamesa- se reclaman “todas las medidas fiscales posibles” y que, si hay “medidas extraordinarias” y se recuperan las ayudas directas que la UE permitió por la guerra de Ucrania, se repartan de la forma “más ágil posible”. “Cada euro cuenta”, sentencia Rivière, que subraya en la necesidad de aprobar un estatuto del consumidor gasintensivo -que nunca llega- para reconocer exenciones, bonificaciones y ventajas fiscales. “Estas medidas ya eran necesarias”, apunta.

El gas golpea el precio de luz de la industria

La industria con un gran consumo de electricidad confía en que el Gobierno recupere de manera rápida algunas de las medidas de las que ya se benefició en la anterior crisis energética, con la rebaja del 80% de los peajes de acceso de su factura eléctrica, así como rebajas fiscales del recibo (tanto del IVA de la luz como la suspensión al menos temporal del 7% a la producción eléctrica). “Si se van a aplicar medidas extraordinarias, que sean rápidas y ágiles. Las rebajas fiscales son las medidas más sencillas, directas y de impacto inmediato”, indica Pedro González, director general de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE), que también reclama un incremento de las ayudas directas que debe aprobar para este año el Gobierno para compensar los costes indirectos por las emisiones de CO2.

Las industrias electrointensivas alertan de que la subida del gas ya está contagiando al mercado eléctrico. Red Eléctrica está utilizando en el último año de manera más intensa esos servicios de ajuste para evitar el riesgo de sufrir otro gran apagón. Una ‘operación reforzada’ del sistema que implica un mayor uso de las centrales de gas para producir electricidad, y que implica un encarecimiento de la electricidad. La subida del precio del gas provocada por la guerra en Oriente Medio está disparando aún más los costes de utilizar las restricciones técnicas. AEGE defiende que el coste de los servicios de ajuste del mercado eléctrico se carguen directamente a los peajes de acceso del sistema (esos para los que también pide recuperar la bonificación del 80%).

El sector siderúrgico también lanza su propio SOS y advierte que el impacto de la tensión internacional le provocará unos sobrecostes de 60 millones de euros al mes por el encarecimiento de la energía y su traslación a otros costes operativos como el transporte o las materias primas, según los cálculos de la patronal Unesid. “Nos enfrentamos a un entorno de gran volatilidad que afecta simultáneamente a la energía, a la logística y a las materias primas. Si no se adoptan medidas que permitan contener estos costes, existe un riesgo real de pérdida de competitividad para la industria”, apunta Carola Hermoso, directora general de la asociación, que además de reclamar rebajas fiscales y compensaciones por los costes indirectos de CO2, también propone reactivar la ‘excepción ibérica’ para desacoplar el precio del gas del precio de la electricidad.

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