La cuna es el principal elemento que tenemos en cuenta cuando está cerca el momento de parir. Cuando estamos informados sobre las necesidades de la cuna, es menos probable que nuestro hijo pueda sufrir accidentes como la asfixia.

Requisitos para comprar una cuna a nuestro hijo

En primer lugar, la Asociación Española Pediátrica recomienda que los primeros meses el bebé duerma en la misma habitación que los padres para estar alerta y evitar la muerte súbita del lactante.

En cuanto a consejos sobre la cuna debemos tener en cuenta que:

  • Se recomienda comprar una cuna que haya sido fabricada después del 2011, ya que fue el momento en el que entraron en vigor las normas de seguridad y se prohibieron las cunas con barandillas laterales deslizables.
  • Debe ser amplia y confortable, homologada, estable, con formas lisas o redondeadas que garanticen la seguridad.
  • El cabecero o el piecero no deben tener recortes o huecos decorativos en los que las manos o el cuello del niño quede atrapado.
  • Los tornillos, pernos, tuercas o piezas plásticas y otros materiales de soporte deben de estar instalados y ser parte original del ensamblaje. Nunca sustituirlo con materiales de ferretería, deben ser piezas de repuesto del fabricante.
  • Hay que situarla lejos de fuentes de calor o frío excesivo o debajo de cuadros o estanterías.
  • La cuna debe tener una altura interna mínima de 60 centímetros, es decir, desde el punto más profundo de la cuna hasta el punto más alto de la barandilla.
  • Los barrotes deben tener una separación entre 4,5 y 6,6 centímetros para evitar que el niño quede atrapado.
  • Entre el colchón y los bordes de la cuna no debe haber un hueco de más de 2 centímetros. Por lo que el colchón debe caber perfectamente en la cuna.
  • Las características principales del colchón es que debe ser duro, resistente y transpirable.

¿Cómo evitar los accidentes infantiles en la cuna?

La Academia Americana de Pediatría propone algunas actuaciones para que la cuna no sea un lugar donde se puedan producir accidentes infantiles.

  • No debemos tener juguetes en la cuna, ya sean peluches o juguetes pequeños por el riesgo de asfixia.
  • Para prevenir las caídas más serias o los accidentes más mortales, debemos recordar no dejar cerca cordones de cortinas o cuerdas de persiana que puedan alcanzar por el riesgo de estrangulamiento.
  • Antes de que nuestro hijo pueda sentarse por sí solo, debemos bajar el nivel del colchón de la cuna para que no se pueda caer cuando se recueste a los lados o cuando esté tratando de levantarse.
  • Cambiar la altura de la cuna cuando el bebé mida 89 cm o cuando las barandas son de menos altura que tres cuartos de su cuerpo (aproximadamente al nivel del pezón).
  • Hasta los 2 años se desaconseja la almohada por riesgo de asfixia, pero a partir de esa edad puede utilizarse una muy plana.

¿Qué debo tener en cuenta si mi hijo se ha caído de la cuna?

Tarde o temprano nuestros hijos se van a caer de la cuna y siempre resulta una situación agobiante tanto para las madres y padres, como para los niños. Generalmente suele quedarse en un susto, pero siempre es importante conocer las señales de alarma para saber cuándo debemos ir a urgencias o no. El pediatra Jesús Garrido en su web "Mi pediatra online” da una serie de claves para saber qué hacer cuando se caen de la cama.

1. No sentirnos culpables

A todos nos ha pasado alguna vez y es algo normal. Debemos estar pendientes de nuestros hijos y evitarlo al máximo, pero forma parte del rol de ser madre o padre.

2. Ha perdido el conocimiento

Si tras una caída se pone a llorar, es la mejor señal de todas si, por el contrario, pierde el conocimiento, lo mejor es que acudamos al servicio de urgencias más cercano.

3. Ha vomitado tras el golpe

Si vomita tras caerse y, sobre todo, si está muy decaído lo mejor es ir a urgencias. En el caso de que tras un rato llorando termine vomitando, es algo normal y que no representa una alarma.

4. Está adormilado

Lo normal es que tras el golpe nuestro hijo llore durante un rato y termine dormido por el esfuerzo. Cuando nos debe preocupar es cuando el adormilamiento es tras el golpe, sin lloros de por medio. En ese momento debemos acudir a urgencias.

5. Si no se produce nada de lo anterior

Si no pierde el conocimiento, no está adormilado o no vomita, el siguiente paso es explorar a nuestro hijo. Le quitamos la ropa que lleve puesta y nos fijamos en lo siguiente:

  • La cabeza. Lo normal es que salga un chichón o que se quede colorada la piel. El signo de alarma es que haya hundimiento de los huesos o abombamiento de la fontanela.
  • Clavícula. Tocar esa zona para saber si se lo ha roto, observaremos que nuestro hijo mueve menos el brazo y muestra dolor cuando lo tocamos.
  • Brazos y piernas. También debemos revisar si hay otras fracturas en estas zonas. Ocurrirá lo mismo que con la clavícula, llorará intensamente cuando lo toquemos y se verá inflamado.
  • Pecho, espalda y abdomen. Es muy raro que nuestros hijos se hagan algo más que un moratón, pero puede ver afectado cuando se han caído sobre un objeto. Siempre es bueno revisar la parte alta de la barriga y la zona de los riñones.

Si se ha caído e, inmediatamente, se ha echado a llorar y no hay signos de lesiones, afortunadamente se ha quedado en un susto para el bebé y para nosotros.