Cada año en España, alrededor de 100.000 mujeres experimentan la pérdida o muerte de un bebé durante el embarazo o en el periodo neonatal. Para visibilizar esta situación, cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la muerte gestacional, neonatal y de la infancia temprana

Como es lógico, la madre y el padre son los que más sufren esta situación, pero ¿qué ocurre con los hermanos? ¿Cómo debemos abordar el tema con el resto de niños de la familia?

¿Qué es la muerte gestacional o perinatal?

Lo primero que conviene diferenciar son estos tres conceptos:

Muerte gestacional:

La muerte gestacional o fetal ocurre cuando el feto lleva más de 22 semanas en el vientre de su madre.

Muerte perinatal:

En el caso de alcanzar las 28 semanas o inclusive nacer y superar la primera semana de vida, pero ocurre el deceso, entonces se habla de muerte perinatal.

Muerte neonatal:

Cuando el bebé nace, pero presenta problemas durante los 28 días siguientes y muere, ocurre lo que se conoce con el nombre de muerte neonatal o de recién nacidos.

Cómo explicar la muerte a los otros hijos

Los niños/as perciben todo lo que ocurre a su alrededor, incluso cuando eludimos hablar de un asunto que nos afecta o que no sabemos cómo plantearlo. Algunos padres y algunas madres prefieren no hablar de estos temas para proteger a sus hijos/as o porque piensan que no lo van a entender.

Entre el 10 y el 20% de los embarazos acaban en un aborto espontáneo. Canva Pro

"Es importante hacer partícipes a otros hijos/as, independientemente de su edad, de todo el proceso porque mejorará la aceptación de la pérdida y el sentimiento de control de la situación. Ellos también sufren intensamente la pérdida, pueden sentirse culpables y tener la necesidad de desahogarse", nos dice Rosa Ana Bonora, Vicepresidenta de Nubesma, Asociación de Apoyo al Duelo Gestacional y Neonatal, quién, además, nos da unas pautas de cómo debemos explicarles lo que ha ocurrido:

  • Aunque resulte muy doloroso y difícil, es mejor comunicarle lo ocurrido lo antes posible, pasadas las primeras horas de mayor desconcierto y confusión.
  • Las personas más adecuadas para comunicar la pérdida de su hermanito/a serán las mamás/papás, ni un profesional ni un psicólogo. Pero si no podemos hacerlo nosotros, puede hacerlo un familiar o amigo/a muy cercano.
  • Explicarle lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras, adaptando la explicación a su edad y entendimiento. Por ejemplo, podemos decirles: "Ha ocurrido algo muy, muy triste. El bebé que esperábamos, tu hermanito/a ha muerto”. “El bebé (nombre si lo tiene) no estará con nosotros porque ha dejado de vivir”.
  • En los niños de 3 a 6 años hay que explicarles muy bien el significado de la muerte, porque para ellos es temporal y reversible. Debemos evitar frases como: “se ha ido”, “está como dormidito/a” o términos que le inciten a pensar que puede volver.
  • No apartar al hermano/a de la realidad que está viviendo. Acompañarlo en el duelo y brindarle que pueda despedirse de su hermano/a. Con niños pequeños se puede dibujar el contorno de la mano o del pie del bebé en papel y dárselo después invitándoles a hacer un dibujo.
  • Hablar del bebé fallecido y compartir, puede ser la mejor manera de ayudarse unos a otros y afrontar sanamente la experiencia de duelo. Un libro que os puede ayudar a explicar lo ocurrido es “Explícame qué ha pasado” de la Fundación Mario Losantos.