El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación cristiana que lleva hasta la tumba del apóstol Santiago en la Catedral de Santiago de Compostela. Esta costumbre nació en la Edad Media cuando se encontró la tumba de Santiago. Desde entonces, millones de peregrinos cristianos hacen diferentes rutas hasta llegar a su destino, aunque también cabe destacar su uso como ruta de comercio y comunicación entre los diferentes reinos cristianos. 

La Catedral posee una estructura que tiene varias torres, dos en la parte principal conocidas como la Torre de las Campanas y la Carraca, y la de la Berenguela. Además, cuenta con 8.000 metros cuadrados de interior en una sola planta con forma de cruz latina de tres naves, en la que encuentra el sepulcro de Santiago junto a sus dos discípulos.

La principal razón por lo que se hace el camino, es por devoción al apóstol Santiago, aunque también es un proceso de encontrarse con uno mismo, buscar respuesta a preguntas y, sobre todo, hallar tu paz interior. 

A pie, a caballo o en bicicleta

Dicho esto, mi opinión sobre el Camino de Santiago es positiva. Me parece una costumbre que hace a España única y una actividad turística internacional. En el año 2019, habían llegado a la última etapa más de 348.000 de peregrinos, mientras que en el año 2020, a causa del covid-19 y el miedo a contagiarse, no hubo más de 54.000 peregrinos

Una de las cosas que más me gusta del Camino de Santiago es la variedad de formas en que puedes hacer el camino. Tanto en la forma de desplazarte, que puede ser a pie, a caballo, a bicicleta, en vehículo... como por la cantidad de personas con las que puedes ir, solo o con tu familia y amigos, y las distintas rutas que hay: puedes hacerlo desde cualquier lugar de la Península incluido Portugal y desde los Pirineos franceses. En el camino también puedes conocer a gente y compartir experiencias juntos para pasar un rato agradable. 

Mejor en primavera o verano

El camino se puede hacer hacer, prácticamente, cuando quieras, aunque la estación del año que más peregrinos recoge es el verano. Es recomendable hacerlo en primavera ya que los campos serán de color verde, no habrá tanta afluencia en las rutas y la temperatura será la ideal para caminar. Estos factores enriquecerán más la estancia en el camino. 

En resumen, la costumbre me parece una de las mejores del país porque lo hace mejorar turísticamente, por toda la historia que recoge y el paisaje que ofrece tanto a los españoles como a los turistas.