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TÚ OPINAS

¿Qué tendrán? Oh ‘baby’, ¿qué tendrán?

Reflexiones desde clase de lengua en el IES Miguel Servet de Zaragoza

Estudiantes de 1º de ESO del IES Miguel Servet de Zaragoza en clase de Lengua.

Estudiantes de 1º de ESO del IES Miguel Servet de Zaragoza en clase de Lengua. / IES MIGUEL SERVET

Javier Gallego

Profesor de Lengua

Sabemos que hay cosas, actividades, a veces personas; que debemos alejar de nuestras vidas, porque nos hacen daño. El teléfono móvil en determinados momentos. Gentes que hablan mal de los demás, o echan la culpa a otros de lo que ellas no hacen bien.

De una clase de lengua muchos no esperan nada: quienes piensan que leer es aburrido; comunicarse y escuchar, un suplicio; contar sílabas en un verso o analizar enunciados, algo inútil.

Pero hay veces que brota la magia. Y los alumnos están contentos. La profesora entra de buen humor. Se trabaja, se habla, se escucha, se lee, se teatraliza, y surgen las sorpresas…

Que si un fantasma ha cometido un asesinato y va dejando mensajes en la mesa de la profesora. (Un espíritu, burlón con los métodos de la docente, con su manera de ‘esclavizar’ al alumnado, y hasta con el peinado de sus cabellos).

Que si yo empiezo un relato, tú lo ilustras, otro compañero lo continúa. Y así ya llevamos una docena de episodios y un misterio por resolver en Madagascar, que todos seguimos con el máximo interés. De vez en cuando una dinámica, una exposición individual o de grupo, y hasta la película del trimestre.

Y parece que brotan las ganas de tomarse en serio las pequeñas actividades cotidianas: hacer buenos rótulos en el portfolio, reservar espacio para los márgenes (¡qué obsesión con los márgenes, la ortografía y la caligrafía!); recortar un poema de El Periódico del Estudiante para archivar; aprender gramática, métrica y hasta retórica. 

Aprendemos, en fin, a tomarnos en serio lo que parecía broma, y a veces a broma lo que parecía más serio: curiosa paradoja. –"Os voy a demostrar que los verbos son fáciles"- afirma alguien desde la tarima. –Eso es imposible–, responden a coro, entre risas, aparentes disidentes… que no lo serán tanto, por la cuenta que les trae.

¿Puede uno aprender disfrutando? A menudo compruebo que sí; aunque no sin sacrificio, interés, predisposición, actitud… Y sobre todo en 1º de ESO. 

¿Qué pasa entre 2º y 3º, que todos nos lo ponemos más difícil? ¿La adolescencia? ¿Los contenidos del programa de la asignatura? ¿Olvidamos o nos avergonzamos del estudiante entusiasta que llegamos a ser?

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