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TEMA DE PORTADA

La visión que tienen los jóvenes del empleo es diferente a la de sus padres: de ser una 'vocación' a solo una 'forma de ganar dinero'

Criada a golpe de crisis y precariedad, la generación Z ya no busca la realización en el trabajo sino en otras facetas como el ocio, el consumo o las redes sociales

La percepción del empleo cambia según la edad y en los jóvenes se ve más como un medio para ganar dinero.

La percepción del empleo cambia según la edad y en los jóvenes se ve más como un medio para ganar dinero. / JAIME GALINDO

Laura Rabanaque

Laura Rabanaque

Zaragoza

Trabajar para vivir o vivir para trabajar. Es el dilema al que se enfrentan muchos jóvenes hoy en día cuando buscan su primer empleo. Largas jornadas que dejan poco tiempo para el ocio, o salarios muy bajos que no permiten independizarse de casa de los padres, son el panorama con el que se dan de bruces muchos de ellos al acabar de estudiar. Esta situación ha hecho que la percepción que tiene del empleo la Generación Z, jóvenes nacidos a mediados de los 90 y durante la década de los 2000 y que nunca han vivido sin internet, cambie con respecto a la de sus padres y abuelos.

"El trabajo ha dejado de ser una vocación para convertirse en un instrumento, una forma de ganar dinero y poder dedicarse a otras cosas que les llenen más", asegura Alessandro Gentile, profesor de Sociología del Trabajo de la Universidad de Zaragoza

Según este sociólogo, antes las personas encontraban un empleo que les permitía emanciparse, comprarse una casa y formar una familia, pero hoy en día tener un empleo no garantiza ese proyecto de vida, así que los jóvenes buscan la realización en otras partes. ¿Dónde? En el consumo, el ocio y las redes sociales. 

Cambio de valores en la generación de las crisis y la precariedad

"Hay un cambio de valores en el que los jóvenes han dejado de considerar el trabajo el centro de sus vidas", afirma Gentile. Este cambio se refleja en las encuestas y, además, se ha acelerado con la pandemia. Los nuevos adolescentes se han criado con la palabra crisis. Primero fue la gran recesión de 2008 y después, la crisis del covid en 2020. "En tiempos de crisis se rompe esa relación entre el esfuerzo y los resultados que derivan en una trayectoria laboral estable, y surge ese desencanto y esa desafección", sostiene.

'Si el trabajo no sirve para lo que yo aspiro, ¿para qué seguir trabajando?', se preguntan muchos jóvenes. La percepción del trabajo es entonces bien diferente: "Del ‘soy lo que hago y lo que hago es lo que merezco’, hemos pasado al ‘soy lo que consumo, soy el avatar de mis redes’".

La precariedad que antes era pasajera ahora es la norma para las generaciones más jóvenes

"Lo que los jóvenes buscan es trabajar menos, la aspiración es ganar tiempo libre. El trabajo asume una función instrumental. 'Me sirve y me viene bien si no invade mi tiempo libre, si me deja estar bien conmigo mismo'", dice el sociólogo.

La precariedad laboral tiene mucho que ver en este cambio de mentalidad. "Las crisis se han cebado con los más vulnerables en el mercado de trabajo, que son los más jóvenes. La precariedad es la nueva normalidad. Antes era un rito de paso hacia la estabilización y ahora se mantiene en el tiempo", subraya el profesor universitario. 

Jóvenes en una feria de empleo en Zaragoza.

Jóvenes en una feria de empleo en Zaragoza. / JAIME GALINDO

"Ni vagancia ni falta de cultura del esfuerzo"

Cuando un trabajo es de corta duración, también las expectativas lo son: "Esa inestabilidad se refleja en la dedicación que se le da al trabajo". Gentile considera que no se trata de vagancia ni de falta de compromiso o de cultura del esfuerzo por parte de los jóvenes de la Generación Z. "Más que una juventud poco comprometida lo que tenemos es una juventud que reacciona a la inestabilidad constante", apunta. 

Los afectos, los consumos y el bienestar mental sustituyen al trabajo en los primeros puestos de la lista de aspiraciones de las generaciones más jóvenes. "Ahora el trabajo cumple más una función que una vocación", asegura Gentile, y advierte de que estos cambios no han hecho más que empezar.

DE NANO JR. A CARMEN MERINA: LAS HISTORIAS DE JÓVENES PRECARIOS SE HACEN VIRALES

Tik Tok se ha convertido en la red social favorita de la Generación Z para expresar sus reflexiones, expectativas, críticas... También con el empleo. En la plataforma hay un poco de todo, desde testimonios de jóvenes orgullosos de tener dos empleos para subsistir a otros jóvenes que denuncian la precariedad laboral que sufren.

Hace unos meses se hizo viral el vídeo de un joven que contaba su jornada laboral. El chico, llamado Nano Jr., narraba cómo pasaba la mayor parte de su día trabajando como repartidor para Amazon y, al terminar, se dirigía a Vips, donde también tenía un empleo como camarero.

La reacciones de los usuarios no se hicieron esperar. Mientras unos alababan su capacidad de sacrificio y lo ponían como ejemplo a seguir para su generación; otros, la mayoría más jóvenes, señalaban la sobrecarga de trabajo que sufría el joven y la ausencia de tiempo de ocio en su día a día.

Una opinión que encaja más con el testimonio de otra ‘tiktoker’, Carmen Merina, que se hizo viral por sus vídeos en los que denunciaba las condiciones laborales que tenía en su empleo en una cafetería y que fue despedida la semana pasada. Un hecho que ha contado ella misma en su Tik Tok.

"Efectivamente, me han echado", explica Merina en el vídeo, donde llama a la calma: "Me da igual, me voy a otro sitio a que me exploten", dice con su toque irónico habitual. Al final del relato, la joven reconoce: "Es una buena noticia para mi salud mental y una mala noticia para mi cuenta bancaria". También agradece a sus seguidores por seguirla en "esta aventura llamada precariedad".

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