A los 16 años se puede hacer testamento, conducir un ciclomotor, contraer matrimonio tras la emancipación, portar armas (para caza y competición deportiva), trabajar (no en horario nocturno ni hacer horas extra) pero no votar a tus representantes políticos. Esto podría cambiar ya que en España se ha abierto el debate de la necesidad de rebajar de los 18 a los 16 la posibilidad de votar. De hecho, un chaval de esa edad es «un sujeto político que tiene responsabilidades y derechos que se están aminorando», asegura Tomás Aragón, presidente del Consejo Aragonés de la Juventud, que reconoce que «la política es más que el voto». En este sentido, cree que es complicado la participación de adolescentes en todo tipo de elecciones, pero quizá, reconoce, sería positivo «comenzar desde lo local para sí trabajar el pensamiento democrático».

Explica que actualmente se «habla de política o de los partidos políticos solo a la hora de votar, pero va más allá». Por eso, niega que haya crecido la desafección política aunque sí «hacia ciertos partidos políticos o hacia una política entendida como, digamos, lo hacen los mayores», señala, para precisar a continuación: «Los mayores han contribuido mucho a hacer una política muy interesante en asociaciones, entidades de barrio, etc». Desde el Consejo de la Juventud se potencia que «los jóvenes participen en política no solo cada cuatro años y no solo los jóvenes, sino todos», afirma. 

Para conseguir esa implicación, considera el presidente del colectivo que habría que «romper esos moldes tan rígidos, tan estructurados» de la política actual y propiciar consultas públicas más flexibilizadas, donde participen colectivos juveniles no asociados o personas que no tengan una entidad detrás.

¿Qué preocupa a los jóvenes?

Como al resto de la sociedad, la mayor preocupación de los jóvenes es la vivienda, asegura el presidente del Consejo Aragonés de la Juventud; que asevera que en ocasiones «se pierden opiniones de chavales de entre 16 y 20 años, que quieren hablar de los estudios o de cómo los planes europeos afectan a las estructuras de los estudios». Tanto a nivel autonómico como estatal también hay otros temas esenciales como «la salud mental y la ecología», señala, a los que hay que añadir uno más autonómico que no se da en otros lugares que es «la vertebración, cómo conectar un punto con otro». Y pone como ejemplo el de un joven que tiene su proyecto de vida en un pueblo de Sobrarbe pero no puede desarrollarlo porque no hay un tren directo o un autobús a la capital de la provincia.

¿Se sienten escuchados?

Pese a esa desafección ante los partidos políticos, desde el Consejo Aragonés de la Juventud se sienten «escuchados» aunque reclaman cambios. El primero, la «flexibilización de los procesos» porque, tal y como explica Aragón, «no puede ser que un proceso de participación solo pueda darse un martes por la mañana». Por eso, insiste en que se sienten escuchados porque «les llega esa queja, pero ¿nos sentimos atendidos? no».

Pero no solo en cuanto a participación, tampoco en la resolución de problemas. Por ejemplo, en el de la vivienda, los políticos proponen coliving, que «no deja de ser compartir piso y creemos que esa forma de entender la emancipación juvenil no debería aparecer en ningún documento político y aparece». Esta propuesta no la reconocen ni para jóvenes ni para adultos. 

Por eso, esa ampliación del derecho al voto supondría que «tener derecho a ser escuchados» creando estructuras que faciliten la participación juvenil.

Austria, pionero en Europa; Brasil, en el mundo

El Ministerio de Juventud planteó recientemente la posibilidad de permitir el voto a los chavales de 16 años. El debate está abierto en España y en el resto de Europa. Austria es el único país en el que se permite a los jóvenes de 16 años hacerlo en cualquier elección, mientras que en Alemania, Bélgica, Malta y Grecia (esto solo si cumplían 17 años) lo pudieron hacer en los últimos comicios europeos. Esto en el viejo continente, porque en Latinoamérica votan a partir de 16 años en Brasil (desde 1989), Ecuador, Nicaragua, Cuba y Argentina.