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La educación secundaria en Aragón: ¿Deben los alumnos entrar al instituto a los 14 años?

Mientras algunas comunidades autónomas apuestan por que los alumnos de 1º y 2º de ESO permanezcan en los colegios, Aragón mantiene su modelo actual con los Centros Públicos Integrados (CPI)

Varios estudiantes a la entrada de un instituto zaragozano.

Varios estudiantes a la entrada de un instituto zaragozano. / Josema Molina

Rebeca Magallón

Rebeca Magallón

Zaragoza

La reconfiguración de la educación secundaria vuelve a abrir el debate sobre cómo y dónde deben formarse los adolescentes. Comunidades autónomas como Madrid o Murcia han decidido que los alumnos de 1.º y 2.º de ESO cursen estos niveles en los colegios, en lugar de los institutos.

Esta idea no es nueva; de hecho, recupera un sistema educativo anterior, reformado en los años noventa. Los jóvenes estudiaban la EGB (Educación General Básica) hasta los 14 años, y su título otorgaba el acceso a estudios superiores como el BUP. El BUP, o Bachillerato Unificado Polivalente, era una etapa postobligatoria de tres años que permitía el acceso a la universidad tras cursar el COU (Curso de Orientación Universitaria).

Este cambio se plantea con el objetivo —según defienden sus impulsores— de facilitar la transición desde Primaria y mejorar el acompañamiento educativo al mantener a los estudiantes en un entorno que conocen y en el que se sienten seguros. También se argumenta que podría favorecer la estabilidad emocional y el seguimiento personalizado del alumnado, factores que influyen directamente en el rendimiento académico y en la convivencia escolar.

Por otro lado, los «detractores» de esta medida creen que el paso al instituto a los 12 años favorece la autonomía del alumnado y evita la sobreprotección parental que puede ser perjudicial en el ámbito educativo.

Pero, ¿se va a replicar este modelo en otras comunidades? Recordemos que las cuestiones relacionadas con la Educación —al igual que la Sanidad— competen al Gobierno autonómico, y es el Ejecutivo aragonés quien decide qué modelo seguir.

Desde la Consejería de Educación de Aragón aseguran que la comunidad no contempla aplicar un modelo similar al de Madrid o Murcia. «Aquí no se ha planteado», señalan fuentes del departamento, que recuerdan que Aragón ya cuenta con los Centros Públicos Integrados (CPI), una fórmula que permite cursar todas las etapas obligatorias —desde Infantil hasta 4.º de ESO— en un mismo centro. Este modelo, explican, garantiza la continuidad educativa sin necesidad de modificar la estructura actual de colegios e institutos.

Opinión de los implicados

Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumn@s de Aragón (FAPAR), consideran que la cuestión no es estar «a favor o en contra de la medida, sino garantizar que los estudiantes obtengan la atención educativa que merecen», apunta su presidente, Miguel Ángel Sanz.

Según el portavoz, «no es tan importante el lugar físico donde estudien», sino que «hay que centrarse en trabajar la transición entre etapas para evitar cambios bruscos». Con todo ello, desde la federación no creen que «se deba generalizar el cambio», ya que el modelo actual funciona.

Alumnos de Bachillerato durante la realización de unas pruebas en un instituto

Alumnos de Bachillerato durante la realización de unas pruebas en un instituto / Gobierno de Aragón

Sin embargo, algunos padres difieren. Para Jaime, que tiene dos hijas en Primaria, «sería un acierto mantener 1.º y 2.º de la ESO en el colegio». Considera que en los institutos, donde estudian jóvenes de hasta 18 años, «los niños de 11 podrían ver actitudes no demasiado buenas y verse influenciados por ellas».

Es una opinión con la que coincide Alba, también madre de dos chicas que cursan Primaria. Para ella, «compartir espacio con alumnos tan mayores puede ser negativo» en niños de 1º de ESO, que son tan influenciables.

Un debate vivo

Las opiniones son muchas y muy variadas. Lo que está claro es que esta cuestión provoca un debate vivo, en el que participan alumnos, familias, docentes y representantes institucionales. En lo que todos coinciden es en que lo imprescindible es acompañar de la mejor manera posible a los adolescentes en una etapa clave de su desarrollo personal y académico.

Más allá de la estructura organizativa, el debate sobre dónde deben cursarse los primeros años de Educación Secundaria Obligatoria refleja una preocupación profunda: cómo garantizar una educación que combine cercanía, calidad y equidad.

Solo el tiempo dirá si este nuevo modelo de organización logra consolidarse o si, como en otras ocasiones, acaba siendo una reforma pasajera más en el complejo puzzle educativo español. Mientras tanto, el diálogo entre las distintas partes implicadas será esencial para diseñar un sistema que responda realmente a las necesidades del alumnado. Y vosotros, como alumnos, ¿qué opináis?

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