El auge de los centros de datos en Aragón: qué son, para qué sirven y por qué hay tantos
La comunidad aragonesa aprovecha su espacio, su potencial energético y su posición geoestratégica para convertirse en uno de los grandes polos de datos en el país y en Europa

Imagen de un centro de datos de Microsoft. / El Periódico de Aragón

¿Sabías que muchos de los vídeos que ves en TikTok o las partidas online que juegas podrían estar pasando por Aragón? Bajo naves discretas, entre cables y ventiladores gigantes, laten los centros de datos, el «corazón digital» donde se guarda y procesa todo lo que hacemos en internet. Aragón, con su espacio, energía y conexión, se ha convertido en uno de los lugares más importantes de España —y de Europa— para alojar las nubes de los gigantes tecnológicos.
Estas «naves donde vive internet» son las infraestructuras físicas donde se almacenan y procesan los datos, según explica el periodista de Economía de este diario, Jorge Heras. La creciente demanda de almacenamiento y el auge de la inteligencia artificial han provocado que «cada vez se necesite más espacio y más ordenadores para gestionar todos esos datos».
Un hogar para gigantes
Pero, ¿qué tiene Aragón? La comunidad se consolida como uno de los principales motores de la expansión de los data centers en el país. Grandes multinacionales tecnológicas se dan la mano con actores locales para invertir millones de euros en levantar infraestructuras de enorme envergadura. El periodista económico tiene claro el por qué y enumera las razones.
En primer lugar, Aragón «tiene mucho espacio disponible» y no tan caro como en otras regiones. A ello se suma la energía renovable, un recurso «esencial» para este tipo de instalaciones.
Asimismo, la ubicación geográfica juega un papel clave. Aragón se encuentra entre grandes ciudades como Madrid y Barcelona, y por su territorio pasan «algunas de las líneas troncales de fibra de internet». Heras también destaca la estabilidad institucional y el clima social tranquilo de la comunidad, factores que facilitan la llegada de grandes empresas y la creación de oportunidades laborales.

Construcción del centro de datos de Amazon en El Burgo de Ebro en una imagen reciente. / El Periódico de Aragón
El reto de la sostenibilidad
En total, Aragón cuenta ya con una docena de proyectos confirmados —y avalados por el Gobierno de Aragón— y tres centros en pleno funcionamiento. Son los construidos por Amazon Web Services en Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y Huesca, que comenzaron a operar a finales de 2022 y abrieron el camino a la gran expansión del sector tecnológico aragonés, impulsado por la llegada de una multinacional de referencia.
La llegada de Amazon Web Services en 2019 «marcó un antes y un después». El centro de Villanueva de Gállego «fue el que nos descubrió el mundo de los data centers». Después de AWS llegó Microsoft, un movimiento muy relevante porque «son dos de las cinco Big Tech mundiales, y ambas han decidido apostar por Aragón».
Luces y sombras
Como todo en la vida, los centros de datos tienen sus «puntos críticos y zonas de sombra», advierte el periodista. Uno de los grandes retos es la sostenibilidad, ya que son infraestructuras con un alto consumo energético.
Aragón se enfrenta a la oportunidad de aprovechar más la energía que produce, dado que actualmente exporta cerca de la mitad. La llegada de nuevos proyectos industriales podría favorecer que ese consumo se quede en la comunidad, generando mayor valor añadido. No obstante, también plantea el desafío de ampliar la capacidad energética para sostener ese crecimiento.
El consumo de agua es otro aspecto relevante: los data centers la necesitan en grandes cantidades para refrigerar los servidores, que alcanzan altas temperaturas. Sin embargo, Heras tranquiliza: «Los datos que vamos conociendo de los proyectos en tramitación no hablan de consumos exponenciales de agua; tampoco la Confederación Hidrográfica del Ebro ha lanzado alertas al respecto».
En cualquier caso, el tema del agua es «importante», ya que estamos en un contexto de emergencia climática y calentamiento global y «vamos hacia periodos de sequía cada vez mayores». El reto pasa por minimizar los consumos mediante innovaciones tecnológicas, un campo en el que las grandes empresas «ya están empezando a trabajar».

Existe una concentración en el entorno de Zaragoza y su área metropolitana / Miguel Ángel Gracia / MIGUEL ANGEL GRACIA
Un futuro con talento
Además de situar a Aragón en el mapa tecnológico, los centros de datos han contribuido a la creación de empleo en la comunidad. Según Jorge Heras, se trata sobre todo de «puestos indirectos», ya que los data centers «no dejan de ser almacenes con servidores informáticos» y requieren poco personal permanente. Aun así, considera que Aragón tiene «potencial para aprovechar su llegada y generar un ecosistema tecnológico a su alrededor». Especialmente destaca el impacto en las primeras fases, cuando se necesita «mano de obra en la construcción y materias primas».
El futuro es, en buena medida, una incógnita, pero lo que sí parece indiscutible es que los centros de datos han actuado como un motor silencioso pero decisivo para el desarrollo tecnológico en Aragón. Su presencia ha contribuido a tejer un ecosistema empresarial más robusto, atrayendo nuevas inversiones y generando empleos indirectos. Sea cual sea la dirección que tome la región en los próximos años, el impacto de esta infraestructura digital ya forma parte de su nueva identidad económica.
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