'El eco de la originalidad', la profunda reflexión de un alumno del colegio Juan de Lanuza de Zaragoza sobre la innovación y el futuro

Originalidad / Freepik
Jacobo Subirá Jorge
La originalidad es un concepto que se menciona a menudo, pero normalmente de una manera ambigua y sin alcanzar a comprender realmente lo que es. La solemos vincular a conceptos como la creatividad, asociándolas frecuentemente como sinónimos. Sin embargo, poseen una connotación y significado ligeramente diferentes. Lo original se tiende a describir como algo puramente nuevo, no solamente innovador. De aquí nacen dos distintas teorías que pretendo analizar mediante esta divulgación: la aclamación de que la originalidad ya no existe, y la que sostiene que nunca ha existido.
La primera de estas afirmaciones pretende recalcar la dificultad de ser innovador en un mundo en el que parece que ya se ha inventado todo. Romper con los esquemas de lo conocido y pensar fuera de lo convencional aparenta ser una tarea excesivamente laboriosa, si no imposible hoy en día. Ya no es solamente la inhabilidad de crear e inventar lo que nos mantiene anclados, sino también la idea de que, en un día a día gobernado por la máxima eficiencia y comodidad, ya no es necesario mirar hacia el futuro.
Esa sensación de angustia que nos infunde el no encontrar respuesta a la pregunta “¿Y ahora qué?” es quizás la razón por la que estamos estancados en nuestra propia imaginación. Por eso, soy de la opinión de que es imprescindible inculcar los valores del pensamiento crítico hoy más que nunca, para que a nosotros, los jóvenes, se nos puedan relevar las riendas de la innovación y se nos enseñe a romper con los esquemas de lo ya establecido. El mensaje es claro: siempre hay margen de mejora y nunca debemos darnos por satisfechos.
Al fin y al cabo, hace diez años se podría haber dicho lo mismo; que ya todo había sido inventado. Sin embargo, mirando hacia atrás, podemos apreciar que esta última década ha sido una de las más revolucionarias del último siglo, con el desarrollo de la industria tecnológica más allá de lo que creíamos posible, avances superlativos en el ámbito de la investigación, y la aparición de la inteligencia artificial en nuestro día a día. Esto no deja de ser una prueba fehaciente de que nunca dejamos de sorprendernos a nosotros mismos.
La segunda teoría que pretendo tratar razonar que la originalidad no sólo puede ser escasa hoy en día, sino que nunca ha existido; no es más que un reflejo de lo ya existente. Esto implicaría que todo aquello que es creado se basa en la observación y el estudio de lo ya conocido, por lo que nada podría considerarse meramente nuevo y original. El famoso pintor español, Pablo Picasso, dijo: “los buenos artistas copian, los grandes roban”, implicando que la creatividad nace con la imitación. Aunque esto podría hacernos pensar que la innovación es algo inexistente, ese no es realmente el caso.
Al final de cuentas, la creatividad trata de no ser conformistas, de aprender a observar, analizar y crear. En otras palabras, trata de comprender todo lo que nos rodea desde una perspectiva completamente nueva, y quizás eso es lo que realmente nos hace originales.
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