EL ESTUDIANTE
El IES Ítaca de Zaragoza reinventa su San Silvestre: una feria educativa para aprender a correr… sin correr

El IES Ítaca de Zaragoza reinventa su San Silvestre: una feria educativa para aprender a correr… sin correr / IES Ítaca

El IES Ítaca siempre ha entendido la Educación Física como mucho más que una materia curricular. Desde que en 2019 el centro celebró por primera vez su Carrera de San Silvestre, la prueba se convirtió en un símbolo de identidad: un evento festivo, saludable y lleno de participación que cerraba el trimestre con energía positiva. Era habitual ver al alumnado de ESO y Bachillerato entrenar semanas antes, a los grupos de los Ciclos Formativos trabajando para organizar la carrera, y al profesorado coordinando un recorrido que terminaba convirtiéndose en una fiesta colectiva.
Este año 2025, sin embargo, las circunstancias han impedido la celebración de la carrera tal y como estaba prevista. Pero lejos de resignarse, el centro mantuvo el espíritu del proyecto, rediseñándolo para convertir la situación en una oportunidad. Así nació la Feria de la San Silvestre, una iniciativa protagonizada por el alumnado de Educación Física y Vida Activa (EFVA) de 2º de Bachillerato, que guio una experiencia de Aprendizaje-Servicio destinada a los grupos de 1º de ESO.

El IES Ítaca de Zaragoza reinventa su San Silvestre: una feria educativa para aprender a correr… sin correr / IES Ítaca
Para que la feria funcionara, el alumnado de 2º de Bachillerato tuvo que convertirse en algo más que estudiantes: fueron diseñadores de actividades, instructores y mediadores. La preparación comenzó semanas antes en el aula de EFVA, con una fase de selección de contenidos para cada stand: primeros auxilios, origen e historia de la San Silvestre, técnica de carrera, calzado adecuado, nutrición y calentamiento. Cada equipo se encargó de investigar, sintetizar información, seleccionar datos relevantes y traducirlos a un lenguaje accesible para alumnado más joven, comprobando que enseñar exige comprender y saber explicar con claridad.
Después, los grupos planificaron cómo presentar cada contenido, y el aula se llenó de cartulinas, infografías y demostraciones prácticas. Hubo quien ensayó la colocación correcta del pie al correr, quien preparó ejemplos de barritas energéticas y desayunos saludables, o quien practicó maniobras básicas de primeros auxilios. Algunas sesiones se dedicaron a ensayar explicaciones para mejorar la comunicación y ajustar el lenguaje a 1º de ESO.
El 5 de diciembre, el gimnasio se convirtió en una feria educativa con diferentes stands, cada uno con su estilo. En el Stand de Calentamiento se mostraban rutinas para activar músculos y articulaciones mediante el juego; en el Stand de Técnica de Carrera se trabajaban la postura corporal, el braceo, la zancada y la respiración, combinando explicaciones con ejercicios cortos. El Stand de Nutrición ofrecía recomendaciones sobre hidratación y desmontaba mitos frecuentes, con un enfoque práctico: qué comer antes de una actividad física, qué ayuda a la recuperación y qué conviene evitar.

El IES Ítaca de Zaragoza reinventa su San Silvestre: una feria educativa para aprender a correr… sin correr / IES Ítaca
En el Stand de Primeros Auxilios, uno de los más llamativos, se enseñaba cómo actuar ante una caída, una torcedura o un mareo, e incluso se iniciaba una formación básica hacia la RCP. La actitud del alumnado de Bachillerato transmitía responsabilidad, seguridad y cercanía hacia el alumnado más joven del IES Ítaca. En el stand del Origen de la San Silvestre se explicaba la historia que inspiró la carrera del centro: desde las San Silvestres internacionales hasta cómo, en 2019, el IES Ítaca decidió crear la suya como símbolo de convivencia, integración y salud. Aunque este año no se pudo correr, el mensaje era claro: las tradiciones siguen vivas cuando saben adaptarse.
La San Silvestre del Ítaca: un sello de identidad desde 2019
Cuando se celebró por primera vez, la carrera se convirtió en una fiesta. Participaban el alumnado, el profesorado, parte de las familias y el personal del centro. Se repartían dorsales decorados, se organizaban entrenamientos y se vivían pequeñas competiciones amistosas entre clases. Con los años, la carrera pasó de ser una actividad puntual a una seña de identidad: fomentaba hábitos saludables, unía a la comunidad educativa y permitía trabajar valores como esfuerzo, cooperación y respeto, además de ofrecer un cierre de trimestre especialmente emocionante.
Por eso era necesario encontrar una forma de mantener su esencia, aunque fuera sin correr. Y la feria lo consiguió: el espíritu participativo, formativo y comunitario se mantuvo intacto. Aunque no hubo dorsal ni cronómetro, la actividad demostró que correr no es solo correr: también es aprender a cuidarse, conocer el propio cuerpo, actuar ante riesgos, alimentarse bien y entender el origen cultural de las prácticas deportivas. La carrera podrá volver el próximo año o reinventarse de nuevo, pero lo que parece seguro es que el IES Ítaca continuará apostando por un deporte que educa, une y da sentido a la vida escolar.
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