Empezar el año sin presión: pequeños cambios para un año más real y humano
En lugar de buscar una "mejor versión" en el nuevo año, rompe con los estándares sociales y crea un espacio de autocuidado y comprensión personal

Celebrando con bengalas en la noche / Freepik
Ester Motos Guerra
Tras las uvas, estrenamos calendario y con el uno de enero aparecen las listas infinitas de propósitos y las frases motivacionales para acercarte un poco más a esa mejor versión que parece que todos deberíamos perseguir. Es como si el primer día del año se activara un botón especial que nos obliga a dar un giro de 180ª a nuestra vida para formar parte y encajar en lo que la sociedad actual y las redes sociales establecen.
Esa presión no te ayuda y no te impulsa. Te agota y te hace construir una imagen de ti que en muchas ocasiones no se ajusta a la realidad, ya que hace que te mires con ojos que no son los tuyos. Por eso, te invito a romper con ese guion social y que puedas escribir el tuyo propio…
¿Y si este año no nos cambiamos y empezamos a entendernos?
¿Y si este año dejamos de compararnos y empezamos a mirarnos con más cariño?
¿Y si dejamos de querer e intentar ser perfectos y empezamos a ser más humanos?
No vamos a hablar de propósitos porque seguro que tu teléfono ya te muestra suficientes listas, consejos y retos que te prometen mejorar tu vida y que intentan ajustarse a ti, pero la realidad es que tu propio ritmo lo marcas tú. Vamos a hablar de algo más cercano, sencillo y real: de ajustes. Estos ajustes no entienden de productividad, ni de perfección, ni de demostrar nada. Se trata de construir una relación más sana contigo mismo y construir un espacio positivo para ti:
- Pequeños cambios, grandes pasos (de verdad). No se trata de cambiar tu vida entera o cambiar tu vida por la de otra persona. A veces lo que marca la diferencia son los pequeños pasos como estudiar cada día un ratito más o hablar con esa persona que llevas días evitando.
- Cuida tu batería interna. Igual que no dejas que tu móvil se quede al 3% de batería con tu cuerpo y tu energía pasa lo mismo. Tu energía es como una batería que se gasta, necesita pausas y momentos de recarga gracias a dormir lo que necesitas, comer lo que te sienta bien y tener momentos de conexión personal real en los que hay que apagar el móvil.
- Deja espacios para sentir (lo que sea). No tienes que estar bien todo el rato y eso es válido. Permitirte sentir rabia, frustración, tristeza o cansancio no te hace débil, sino ser una persona honesta contigo misma.
- Cada paso, cuenta. Celebra tus pasos y no solo la meta porque también es un logro intentarlo después de fallar, terminar una tarea que te agobia, no volcar tus emociones en los demás…
- Agradece lo pequeño y lo real. A veces agradecer es ser consciente y darnos cuenta de lo que sí tenemos: un amigo que nos escucha, una familia que nos apoya, un abrazo sin pedirlo…
Este año no va de cambiarte, sino de cuidarte, de escucharte y de avanzar a tu ritmo… Lo demás, ya llegará.
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