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Convierte la adolescencia en un juego con estos consejos

El juego, más allá de la diversión, es una herramienta clave para el desarrollo de habilidades sociales, la creatividad y la resolución de problemas en la adolescencia

Ilustracion creada con IA de 'El Pincipito' de Antoine de Saint-Exupéry.

Ilustracion creada con IA de 'El Pincipito' de Antoine de Saint-Exupéry. / Imagen generada con IA

Dánae Millán Martín

Maestra de Ed. Primaria e Inglés. Formadora de docentes

Si todavía sacas tiempo para echar una partida con tu familia o amigos, siéntete afortunado porque jugar va mucho más allá de la simple diversión. En estos momentos en los que la adolescencia gira en torno a pantallas, resultados académicos y riesgos, no debemos olvidar que los jóvenes necesitáis jugar. Y es que, el juego es una herramienta poderosa que debe estar presente también en la pubertad, ese delicado momento en el que el cuerpo cambia y la identidad se ensancha como una camiseta nueva.

Desde mi experiencia investigando y divulgando sobre el juego, sé que jugar es un lenguaje humano que cura y une. Se podría decir que es una necesidad evolutiva y que además favorece el desarrollo de habilidades tan importantes como:

  1. La resolución de problemas: plantean retos que obligan a pensar, tomar decisiones y cambiar de estrategia, tal y como nos ocurre en la vida diaria.
  2. La atención: jugar significa concentrarse, respetar turnos y ayuda a entrenar la capacidad de estar presentes sin depender del móvil.
  3. La creatividad: nos invitan a imaginar historias, crear personajes o buscar soluciones originales, sin miedo a equivocarse.
  4. Las habilidades sociales: nos ayuda a aprender a cooperar, a competir de forma sana y a gestionar tanto la victoria como la derrota.
  5. La comunicación y empatía: se practica la escucha, se expresan ideas y nos ayuda a entender cómo se sienten los demás.
  6. El vínculo familiar: nos ayudan a crear un espacio compartido, libre de juicios y que generará recuerdos y sensación de pertenencia.

Entonces, ¿Por qué cada vez se juega menos en la adolescencia?

Cada vez más adolescentes juegan menos (a excepción del tan popular “impostor”) porque su tiempo libre está más ocupado por pantallas, redes sociales y contenidos digitales diseñados para captar la atención de forma constante. A esto se le suma la presión académica, una sociedad que empuja a crecer demasiado rápido ante la idea extendida de que jugar es cosa de niños y la falta de espacios públicos de ocio saludable a los que acudir, como venimos sufriendo últimamente en nuestra ciudad.

¿Está perdida esta partida?

Frente a esa realidad, también queda hueco para la esperanza: la apertura de tiendas especializadas en juegos que también organizan encuentros, torneos y tardes temáticas en las que los adolescentes podéis compartir estrategias y construir amistades reales. No hay duda de que es otra manera de ofrecer espacios propios donde fortalecer la autoestima y disminuir la sensación de aislamiento de estos jóvenes.

Es tu turno

Jugar no es "perder el tiempo”, es tiempo bien invertido en salud mental, autonomía y comunidad. Quizá la pregunta no es por qué los adolescentes debéis jugar, sino por qué los adultos hemos olvidado hacerlo. Y esto me recuerda a la dedicatoria que hace Antoine de Saint-Exupéry en su archiconocida obra El Principito: Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.

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