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Groenlandia en el foco: ¿Por qué Estados Unidos quiere la isla más grande del planeta?

Recursos naturales, nuevas rutas marítimas y estrategia militar: un experto explica por qué el Ártico se ha convertido en un tablero de poder donde Groenlandia está en el punto de mira

Copenhague clama contra Trump y defiende que Groenlandia no está en venta

PI STUDIO

Rebeca Magallón

Rebeca Magallón

Zaragoza

Imagínate un lugar enorme —más grande que muchos países—, con muy poca gente viviendo y con un suelo de hielo que se ve desde el espacio. Ese lugar existe: se llama Groenlandia. Durante años parecía un rincón lejano del mapa, pero hoy está en el centro de una tensión internacional que mezcla seguridad, clima, recursos y poder. Y en medio de todo, una pregunta que suena a película pero se discute en serio: ¿por qué Estados Unidos quiere Groenlandia?

Descubriendo la isla más grande del mundo

Para entender un poco mejor qué está ocurriendo debemos conocer el contexto de Groenlandia. Se trata de la isla más grande del mundo, es un territorio en el Ártico con más del 80% de la superficie cubierta de hielo. Pertenece al Reino de Dinamarca, se podría decir que es como una comunidad autónoma, como Aragón o Andalucía en España, depende de un estado pero tienen ciertas competencias sobre las que puede decidir.

La capital es Nuuk y cuenta con una población en torno a 56.000 habitantes, para hacernos una idea, sería como Huesca.

A primera vista, podría parecer un territorio inhóspito, frío y poco atractivo, pero hay quien no lo ve así. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha mostrado su interés en hacerse con Groenlandia y ha llegado a hablar de «conquistar» la isla, ya sea con una invasión o a golpe de talonario. Esta isla forma parte de Dinamarca, país miembro de la Unión Europea y, más allá del titular llamativo, la cuestión abre un debate real: ¿qué hay detrás de ese interés y qué implicaciones tendría para el mundo?

Para entender las razones, hablamos con Javier Jiménez, doctor en Paz y Seguridad Internacional y miembro de la Fundación Seminario de Investigación por la Paz. Según explica, el interés se apoya en tres grandes «patas». La primera son los recursos naturales. Groenlandia posee «tierras raras» (claves para fabricar móviles y ordenadores), además de gas, petróleo y uranio. Dinamarca es muy estricta con la extracción para proteger el medioambiente, algo a lo que Trump no da mucha importancia.

Trump 'planta' la bandera de EEUU en Groenlandia

Sara Fernández

La segunda pata es la posición estratégica. Con el cambio climático, el hielo pierde densidad y se abren nuevas posibilidades para la navegación. Eso podría permitir que los barcos crucen el Ártico con más facilidad, cambiando rutas de comercio tradicionales. Para muchos países, ese posible atajo es oro: «les ahorraría mucho dinero en transporte», resume el experto. En otras palabras: el deshielo no solo preocupa por el planeta, también reordena el mapa del comercio mundial. Y aunque países como China y Rusia también se beneficiarían de poder atravesar el Ártico, el doctor apunta que, por ahora, «no han manifestado interés en invadir Groenlandia».

Si Estados Unidos intentara invadir a un miembro de la alianza podría provocar el colapso y desmantelamiento de la OTAN

Javier Jiménez

— Doctor en Paz y Seguridad Internacional y miembro de la Fundación Seminario de Investigación por la Paz

La tercera razón, «de la que casi no se habla», es el agua dulce. Groenlandia alberga el mayor recurso de agua dulce del mundo, un factor que vuelve aún más apetecible este territorio para las grandes potencias.

Según Jiménez, Estados Unidos suele presentar este interés bajo un argumento de «seguridad», porque allí cuenta con bases militares. Sin embargo, para el experto, es «una excusa que no convence a nadie».

La paradoja de la OTAN

Normalmente, cuando varios países entran en conflicto, existen organismos que intentan evitar que la tensión vaya a más. En este caso entra en escena la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), creada tras la Segunda Guerra Mundial para que sus miembros se defiendan si uno de ellos es atacado por una potencia externa. Pero aquí aparece la paradoja: ¿qué pasa si un país de la OTAN amenaza a otro país de la OTAN, como ocurre con Dinamarca y Estados Unidos? Para Jiménez es una situación «complicada» y dependería de que las partes implicadas «tengan voluntad de llegar a un acuerdo».

La llegada de fuerzas militares de varios países europeos a Groenlandia

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Por el momento, desde Groenlandia aseguran que no tienen intención de formar parte de Estados Unidos y lo han mostrado con manifestaciones en el centro de su capital. Mientras, Trump sigue «en sus trece». Jiménez advierte de que, si Estados Unidos intentara invadir a un miembro de la alianza, podría provocar «el colapso y desmantelamiento de la OTAN». En un contexto donde la incertidumbre abunda y las noticias «vuelan», el experto recomienda prudencia: «Lo único que queda es esperar».

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