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¿Cómo acompañar a mis compañeros autistas? Estos son los consejos de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía

Acompañar a compañeros autistas no consiste en hacerlo perfecto, sino en ser empático, respetuoso y abierto a aprender

Un niño con autismo en una imagen de archivo.

Un niño con autismo en una imagen de archivo. / Ferran Nadeu

Sara García Sanmartín

Psicóloga sanitaria especializada en autismo.

Todas las personas tienen diferentes formas de ser, pensar y sentir. No todos aprendemos igual, no todos reaccionamos igual a las cosas ni nos relacionamos con los demás de la misma manera. A esa variedad de cerebros y formas de funcionar se la llama neurodiversidad. Y dentro de toda esta diversidad están las personas autistas.

Ser autista no es una enfermedad ni algo que haya que arreglar. Es una manera distinta de procesar el mundo. A veces los sonidos duelen, los cambios de planes cuestan más o las emociones se viven con mucha intensidad. Por eso, acompañar bien marca la diferencia. Aquí tienes algunas ideas que te pueden ayudar:

  1. Respeta las diferencias: si alguien evita mirar a los ojos, necesita moverse, se tapa los oídos o prefiere estar solo, no es mala educación. Es su forma de estar bien. Respetar significa no burlarse, no señalar y no obligar.
  2. No juzgues lo que no entiendes: desde fuera, algunas reacciones pueden parecer exageradas. Pero recuerda que no todos sentimos de la misma manera. Antes de pensar “qué raro”, piensa: “¿qué le estará pasando? o ¿qué le puede estar molestando?”.
  3. Habla claro y sin dobles sentidos: las bromas, ironías o indirectas no siempre se entienden y pueden ser muy confusas. Usar frases sencillas y directas ayuda mucho a evitar malentendidos y genera más seguridad a las personas autistas.
  4. Evita forzar situaciones sociales: no todo el mundo disfruta del recreo, de los trabajos en grupo o de hablar delante de la clase. Ofrece participar, pero acepta un no como respuesta. Acompañar no es presionar o hacer lo que todo el mundo hace.
  5. Ofrece ayuda sin imponerla: puedes preguntar: “¿quieres que te ayude?” o “¿te apetece hacerlo juntos?”. A veces, saber que alguien está disponible ya es suficiente.
  6. Respeta los tiempos: algunas personas necesitan más tiempo para responder o para procesar la información de lo que se les dice. No interrumpas, no completes sus frases y no hables por ellas.
  7. Defiende cuando veas una injusticia: si escuchas burlas, comentarios hirientes o exclusiones, no mires hacia otro lado. Apoyar también es decir “eso no está bien” o avisar a un adulto si es necesario ¿a que a ti también te gustaría?
  8. Mira más allá de la etiqueta: tu compañero no es “el autista”. Es una persona con intereses, talentos, sentido del humor y sueños. Igual que tú.

Acompañar a compañeros autistas no consiste en hacerlo perfecto, sino en ser empático, respetuoso y abierto a aprender. Cuando tienes esto en cuenta, haces de tu centro educativo un lugar más seguro para todos. Al final, ser diferentes es parte de lo que nos hace únicos.

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