De vivir en una peli romántica a abrazar la soltería: la percepción de los jóvenes sobre tener pareja ha cambiado
Ante la presión social, muchos jóvenes de la generación Z priorizan su desarrollo personal y el cuidado de amistades, sin sentir la necesidad de una pareja para sentirse completos

De vivir en una peli romántica a abrazar la soltería: la percepción de los jóvenes sobre tener pareja ha cambiado / Eduardo Parra - Europa Press

Cuando los escaparates se tiñen de rosa y rojo y las redes se inundan de «este es el regalo más original», sabemos que se acerca San Valentín. Pero no todos lo viven igual. Si prestas atención en el patio, escucharás a quien dice que «es una tontería»; en Instagram, la pareja de moda subirá una foto con un «por muchos más»; y alguien, en cambio, ni menciona a la persona con la que está porque hoy exponer a tu pareja puede sentirse como arriesgarse a ser juzgado. De hecho, algunos se decantan por una medida más extrema, renunciar a la vida en pareja y abrazar la soltería.
¿Qué ha cambiado para que lo que antes era motivo de presumir ahora se esconda, se disimule o se convierta en meme? Entre notificaciones, parejas “perfectas” y nuevas formas de relacionarse sin etiquetas, el amor se parece a lo de siempre en una cosa: nadie viene con instrucciones. Pero quizá sí con más público.
El amor en tiempos modernos
Los tiempos cambian y el amor —y las relaciones— no se quedan al margen. De la relación «formal» se ha pasado a estados como «situationship», «estamos hablando» o «vamos fluyendo». No es necesariamente peor ni mejor: es distinto, y tiene su explicación. Según Blanca Izquierdo, psicóloga de Almatea (Instituto de Sexología y Psicoterapia de Zaragoza), es una actitud que «viene con la generación». Los jóvenes no miran la vida igual que sus padres o abuelos y eso se nota en cómo se relacionan. Izquierdo cuenta que, en su experiencia en centros educativos, muchos adolescentes ya no «gritan a los cuatro vientos» que tienen pareja; de hecho, dice, «las parejas han desaparecido de Instagram».

Las relaciones ya no son como antes, los jóvenes no buscan a su media naranja / Ana Escobar | EFE
Pero, ¿es que ahora da vergüenza tener novio? La respuesta no es sencilla. Para Izquierdo, el quid está en protegerse frente a lo desconocido. En un mundo tan interconectado, las nuevas generaciones tienen miedo a quedar demasiado expuestas y a «ser juzgadas». Por eso, aunque cada persona es diferente, muchas prefieren ocultarlo o llevarlo con más discreción.
En esa tendencia también influyen los códigos de internet. Personas con mucha exposición mediática —e incluso influencers— se suman a la ola de «ocultar a tu pareja», aunque sea en forma de broma o indirectas. En TikTok, por ejemplo, abundan los vídeos con consejos para «posar con tu novio secreto», como si el amor tuviera que pasar por un filtro: el de la opinión ajena.
Y aquí aparece otra idea que también está ganando fuerza: al igual que hay jóvenes que prefieren no mostrar su relación, otros directamente eligen no tenerla. El mito de «encontrar a tu media naranja» ya no pesa como antes, y para mucha gente de la generación Z la prioridad no es “completar” su vida con otra persona, sino construirla por cuenta propia.
Hay quien prefiere centrarse en su desarrollo personal, en conocerse mejor, en cuidar amistades y familia, o en disfrutar de la vida de forma más individual sin sentir que está “fallando” por estar soltero. No es falta de romanticismo: a veces es una manera de ir más despacio, de elegir con calma y de no confundir amor con presión social.
Distinta época, mismos miedos
Aunque si hablamos de relaciones y de aquellos que deciden presumir de ellas en las redes sociales encontramos una variable tan antigua como el amor: la presión por ser la pareja perfecta. Según Izquierdo, muchos adolescentes viven conectados y «quieren dar la sensación de que todo es maravilloso», pero, en muchas ocasiones, «no es real». Lo que se ve en pantalla no siempre cuenta lo que pasa fuera.
Otro de los grandes miedos en pareja es desarrollar dependencia. Aunque parezca algo que «nunca te va a pasar a ti», puede ocurrir cuando menos lo esperas. Compartir ubicación, obsesionarse con el doble check azul o con la última conexión pueden convertirse en señales de alerta. “El doble check azul no es un termómetro emocional”, advierte la psicóloga: la eterna espera de un mensaje puede generar ansiedad e interpretaciones equivocadas, y por eso conviene evitarlo.
De ahí, explica Izquierdo, la importancia de poner límites. La comunicación es la base de una relación sana y, aunque cueste, conocer los límites propios y los de la otra persona es vital. Puede que la palabra “límite” suene a rechazo, pero para ella es lo contrario: «los límites son cuidado». Decir lo que quieres, lo que esperas y hasta dónde estás dispuesto a llegar también es querer bien.

San Valentín tiene muchas lecturas, los jóvenes opinan / Carlos Ortega | EFE
Quizá el problema no sea tener novio o no tenerlo. Quizá el problema sea sentir que tienes que demostrar algo: que estás «bien sola», que te «da igual», que no te «has pillado», que tu relación es perfecta… o que ni existe.
Al final, el amor en tiempos modernos tiene menos que ver con el estado civil y más con una pregunta difícil: ¿me siento libre siendo yo, también cuando estoy con alguien? Si la respuesta es sí, no debería dar vergüenza. Y si la respuesta es no, lo valiente no es aguantar: es hablar, poner límites y elegir mejor. Y es que… ¿qué pasa más, el qué dirán… o el qué siento?
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