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Érase una vez el amor: algo muy bonito pero que puede ser complicado

Con San Valentín en el punto de mira, los jóvenes aragoneses nos ofrecen su opinión sobre lo que para ellos es el amor, as relaciones y la influencias de las redes sociales

'Érase una vez el amor' Patricia Lisbona Fernando del Colegio Juan de Lanuza

'Érase una vez el amor' Patricia Lisbona Fernando del Colegio Juan de Lanuza / Freepik

Patricia Lisbona Fernando

Colegio Juan de Lanuza

Nos enseñan que el amor es algo bonito, la base de las relaciones entre las personas las que se tienen afecto, pero con el tiempo te das cuenta de que, más que lo normal, es lo ideal. Cuando somos niños vemos relaciones idealizadas continuamente, seguramente para no preocupamos, para damos seguridad. Pero conforme crecemos y alcanzamos la adolescencia, nos damos cuenta de que el amor no es tan ideal como nos lo habían contado.

El amor es un concepto subjetivo, y cada uno lo construye basándose en sus propias experiencias de vida. Para algunos puede suponer algo lejano, incluso doloroso, seguramente por haber experimentado traumas; para otros es algo real, bonito y familiar. Afortunadamente, la mayoría de las personas crecen rodeadas de cariño, atenciones y todas sus necesidades están cubiertas; sin embargo, también hay personas que carecen de todo ello. Por eso cada persona interpreta a su manera la palabra amor.

Aunque el amor nunca es completo, tiene la fortuna de ser muy diverso. Lo vemos en las familias, en las amistades, en el arte, en los hobbies, y en todo aquello que nos provoca ese estado de felicidad y bienestar que tanto nos gusta sentir.

Quiero reflexionar acerca de saber elegir a quién darle amor y en qué cantidad. En la adolescencia los amigos son vitales, es muy importante rodearse de buenos amigos. Personalmente, me gusta vestirlos de colores: por eso tengo amigos granates, con los que hay que compartir lo posible, pero con cautela, generalmente son los menos; hay amigos amarillos, con los que puedes compartir todo y pasarlo genial, quizá vayan y vuelvan, pero alguno de ellos nos acompañará siempre y el amarillo se vuelve intenso, el color del sol. Después están los verdes, con los que puedes compartir tu alma, aquellos a los que puedes llamar a las cinco de la mañana porque sabes que están ahí, para ti. Son los que no te dejan caer nunca. Si tropiezas te ayudan a levantarte, o se caen contigo y reímos juntos, cada uno tiene su método.

A pesar de sus imperfecciones, las personas que nos quieren de verdad son esenciales en nuestra vida, nos brindan apoyo y amor. Reconocer esto nos permite valorar las relaciones auténticas, aprender de las decepciones y comprender que el amor es tanto un desafío como una realidad necesaria para crecer y vivir plenamente.

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