'¿Diferentes?': trabajo ganador del Certamen de Relatos 'Consumir en Igualdad' del Gobierno de Aragón
Natalia Ibáñez Monfort recibió el segundo premio por su relato

Concepto de inclusión de personajes de madera diversos de alta vista / Freepik
Natalia Ibáñez Monfort
¡Hola! Soy Otto, y bueno, no es que sea un chico muy respetado que digamos; más bien soy el marginado de mi ciudad. Yo soy un chico negro que, por desgracia, ha nacido en la época equivocada… ¿Por qué habré tenido que nacer en 1940? A ver, no lo digo por los años que tengo, porque en cuanto a eso estoy espectacular. Pero, claro, en estas épocas en las que estamos, no nos tratan muy bien aquí en España a los de nuestra raza. Soy el único “negro” en mi ciudad y eso me ha marginado desde que llegué a este país, aunque no me podía quedar en el mío, porque las cosas están muy mal allí.
A los 20 años vine yo solo a vivir a España. Yo pensaba que la gente me aceptaría bien; en cambio, los niños me miraban muy, pero que muy mal. A nadie le gusta que el ser más puro de luz, como es un niño, le mire de esas maneras, ¿verdad? Pues a mí tampoco. Las madres de los niños se cambiaban de acera cuando me veían, y los hombres me gritaban: “eh, tú, el chocolatito, a ver si nos vas a manchar la calle”. A mí esas palabras me hicieron odiarme a mí mismo durante muchísimo tiempo. No le recomiendo a nadie pasar ese mal trago: cada vez que me atrevía a salir a la calle sentía que todos me apuñalaban con la mirada, como si hasta los más mayores me juzgaran sin pensar en mis sentimientos.
Yo no entendía por qué me miraban así. Soy un tío normal como el resto y, siempre que me lo permiten, ayudo a todos los necesitados, así que malo, malo, no soy. De hecho, soy más humilde y empático que la mitad de la gente de aquí.
Me apunté a una escuela para conocer un poco más el idioma y tuve la suerte de encontrarme con Tomás, la persona que me salvó la vida. Él me vio entrar por la clase y, por fin, me miró bien, sin juzgar. Empecé a hablar con él y me alegró muchísimo que alguien me viese como de verdad soy: una PERSONA.
Caí en la conclusión de que un solo amigo no me iba a salvar de este mundo cruel, así que me fui a un pueblecito donde, por suerte, había un grupo de chavales que me aceptaron perfectamente. Entendían que cuantos más fuesen para jugar con la pelota, mejor se lo iban a pasar. ¡Incluso había un chico de mi color!
Los conocí un poco más y vi que uno de nuestro grupo estaba un poco incómodo cuando sacábamos el tema de las chicas. Hablé con él y me confesó que era homosexual y que también se tuvo que ir de su ciudad porque le marginaban. Le apoyé; si ellos me hicieron sentir cómodo en el que ahora es mi hogar, ¿por qué no iba a hacer yo lo mismo con Rubén? Él se había expresado hacia mí de la manera más sincera posible.
Se lo contó al grupo y me llenó de orgullo la reacción que tuvieron. Cuando Rubén les dijo que era gay, los demás le apoyaron incondicionalmente. Eso a mí me dio esperanza. ¡Por fin había descubierto que son tan buenos como lo imaginaba cuando era pequeño! Habían encontrado a mi “yo” de la infancia llorando de alegría.
Un día, a Rubén se le ocurrió presentarse a alcalde. Obviamente, todos le votamos para ser nuestro nuevo representante, pero… había una señora muy mayor, Mercedes, que siempre nos gritaba que nos fuésemos a nuestra casa y que no molestásemos más con la pelota. Mercedes hizo lo imposible para que Rubén no pudiese hacer realidad lo que soñaba. Pero ¿sabes qué? A nosotros, juntos, no nos para ni un dinosaurio.
Rubén consiguió ser el alcalde del pueblo y preparó un montón de charlas para que entendiesen la homosexualidad. Sorprendentemente, muchos jóvenes descubrieron y comprendieron qué era lo que en verdad sentían. Gracias a Rubén, todos los chicos y chicas pudieron saber y contar sus secretos escondidos en ese armario que tanto nos preocupa.
- Zaragoza comienza a dibujar el futuro de una línea 2 que podría no ser un tranvía y cuyo recorrido ya se perfila
- El emblemático bar de un barrio de Zaragoza que Kase.O ha colocado en el panorama nacional de la gastronomía: 'Es cliente y un gran amigo
- Pequeño retraso central en el Real Zaragoza
- Tres noches protegiendo el rebaño en las Cinco Villas: 'Aquí nos quedaremos las ovejas, los perros y yo: el fuego no nos saca
- Diego González, opción sólida para el centro de la zaga del Real Zaragoza
- Los expropiados abren un frente judicial contra el centro de datos de Microsoft en Zaragoza
- El Real Zaragoza rechaza una oferta del St.Gallen suizo de dos millones de euros por Bazdar
- El pueblo de Aragón que quedó abandonado por un embalse y hoy tiene un espectacular resort en el Prepirineo