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La agresividad como expresión del éxito, la reflexión de una alumna del IES La Azucarera de Zaragoza

La cultura y el aprendizaje social refuerzan la agresividad masculina, no la biología, según diversos estudios recientes

La agresividad como expresión del éxito.

La agresividad como expresión del éxito. / Freepik

Sofía Palomero Casino. 4.º ESO

IES La Azucarera

Cuando levantas la cabeza y miras el mundo que nos rodea, te das cuenta de que los hombres dominan el mundo. El modelo de líder que esta sociedad busca es un hombre rico, poderoso, amenazador y agresivo. Este hombre tiene la capacidad de hacernos sentir seguros, pero cuando miras más allá te das cuenta de que muchas veces no se sabe lo que dice ni lo que pretende.

Esta subordinación de la sociedad a hombres fuertes, grandes y, sobre todo, agresivos siempre se ha asociado a la biología. Y aunque es verdad que es un factor que existe, no tiene casi peso en la ecuación de la escala social. Ningún estudio reciente ha encontrado una correlación verdaderamente fuerte entre la testosterona y la agresividad, por lo que lo único que podemos deducir es que la agresividad y la violencia masculina es aprendida y reforzada por la cultura.

En las sociedades, en periodos de crisis, las personas son más propensas a buscar figuras autoritarias que exhiben confianza, decisión y dominio, sin importar su verdadera competencia, talento e integridad. Entonces no es casualidad que estas figuras sean hombres, ya que son estos los que han sido educados para dominar, mandar, exhibir confianza y enseñar los dientes.

Los hombres sí son más agresivos, pero no naturalmente y no por ello son mejores líderes. No debemos dejarnos llevar por palabras vacías que nos llegan porque suenan fuerte.

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