Las razones del abandono animal en España: más que un capricho, una grave responsabilidad
El abandono de animales sigue creciendo en España y obliga a recordar una idea básica: convivir con una mascota exige tiempo, dinero, educación y compromiso

El Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza insiste en la necesidad de concienciar sobre el abandono de mascotas. / CMPA

Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del ser humano, y lo cierto es que las mascotas en general se han convertido en auténticos miembros de la familia, compañeros de vida que acompañan, reconfortan y crean vínculos muy especiales. Ya sean perros, gatos, hámsteres o incluso peces, la relación que muchas personas establecen con ellos va mucho más allá de la simple convivencia.
Sin embargo, muchos animales llegan a casa en momentos de ilusión, como Navidad o un cumpleaños, y ahí empieza a veces el error porque una mascota no es un capricho. Meses después, algunas personas descubren que cuidarla exige tiempo, dinero, paciencia y compromiso. Entonces aparecen las excusas como que «molesta», que «da trabajo», que «nadie puede ocuparse» o que «en vacaciones qué hacemos». Y ahí comienza el problema.
Un problema que resulta aún más grave cuando se traduce en cifras. En 2024 se recogieron en España más de 292.000 perros y gatos abandonados, lo que equivale a 33 animales cada hora. Se trata del dato más alto de los últimos cinco años y sitúa a España como el país europeo con más abandono, según la Fundación Affinity.
Una decisión que parece pequeña, pero no lo es
En muchos casos, el error empieza mucho antes del abandono, ya que comienza en el momento en que un animal entra en casa sin haber pensado realmente en todo lo que implica. Desde el Centro Municipal de Protección Animal (CMPA), la veterinaria Alba López explica que «muchas veces se cogen animales por impulso sin saber muy bien lo que implica».
Y es que muchos propietarios no son del todo conscientes de que convivir con una mascota supone «dedicarles tiempo, pero también dinero y estar pendientes de todo lo que necesitan, como cuidados veterinarios, educación y limpieza».

Huesitos está esperando una familia que le acoja en el CMPA. / CMPA
Navidad, primavera y verano: los momentos en los que aflora el problema
Hace unos años, en centros como el CMPA se registraban picos de abandono en épocas muy concretas del año. López recuerda que solía ocurrir después de Navidad, cuando «la ilusión del regalo de la mascota ya ha pasado», o antes del verano, «para no interferir con las vacaciones».
Sin embargo, la situación ha cambiado. Ahora, en el centro aseguran que ven abandonos durante todo el año. La tendencia ya no es tan estacional, pero sigue siendo preocupante y, además, continúa al alza, como reflejan los estudios recientes.
En el caso del verano, la veterinaria subraya que hoy existen muchas más facilidades para viajar con animales. Ya no solo hay «guarderías u hoteles para mascotas», sino también cada vez más alojamientos, negocios y espacios turísticos que permiten su entrada, lo que hace más sencillo organizar las vacaciones sin tener que renunciar a ellos.

Tati es una mastina que abandonaron justo antes de parir y se encuentra actualmente en el CMPA. / CMPA
Qué ocurre cuando un animal es abandonado
Hablar de abandono no debería limitarse a una palabra o a una cifra. Desde el CMPA insisten en la necesidad de concienciar antes de tomar una decisión tan importante como adoptar o comprar una mascota.
Entre las causas más habituales del abandono está, precisamente, la conducta del propio animal. López explica que, por lo general, «al principio todo es bonito, el cachorro es muy mono y la familia está encantada», pero recuerda que los animales crecen y que, si no se les dedica el tiempo, la atención y la educación necesarios, empiezan los problemas: «el perro destroza cosas, tira de la correa o gruñe». Y es entonces cuando algunas familias optan por deshacerse de él.
Dentro de ese descuido de los dueños también entran las camadas inesperadas, una situación frecuente tanto en perros como en gatos. Según la veterinaria, esto no deja de ser «fruto de la irresponsabilidad de los dueños», ya sea por no haber tomado medidas como la esterilización o por no haber evitado que el animal se escape y se reproduzca sin control.
Educar para cuidar
Entonces, ¿qué se puede hacer para frenar esta escalada de abandonos? No basta con colocar carteles o subir historias a Instagram con el hashtag #NoAbandones. Hace falta algo más profundo: conseguir que la sociedad se pregunte si realmente quiere una mascota y si está dispuesta a asumir las tareas reales de su cuidado. Un animal no puede tratarse como una moda, sino como una responsabilidad a largo plazo.
Porque la relación con los animales también habla de empatía y de responsabilidad. Cuidar de un ser vivo enseña compromiso, respeto y cariño. Y una sociedad que trata mejor a sus animales probablemente también será una sociedad más respetuosa con los demás.
Al final, el futuro no depende solo de los grandes discursos, sino también de los gestos concretos. Y uno de ellos es entender, de una vez, que una mascota no es un juguete ni un entretenimiento temporal.
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