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Mindfulness: el botón de pausa que tu mente necesita

Esta técnica de atención plena enseña a gestionar la dispersión mental y a responder conscientemente ante las emociones y pensamientos

Mindfulness: el botón de pausa que tu mente necesita

Mindfulness: el botón de pausa que tu mente necesita / Freepik

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Rocío Elizondo Carmona

Profesora de secundaria y formadora en mindfulness, neuroeducación y bienestar emocional.

¿Te ha pasado alguna vez que estás estudiando y tu cabeza empieza a pensar en mil cosas a la vez? El examen de mañana, el mensaje que no te han contestado, una discusión, lo que subirás a redes o algo que pasó hace meses. Tu cuerpo está en clase… pero tu mente no.

Vivimos en un mundo lleno de estímulos, pantallas, ruido y prisas. Y creemos que estar ocupados todo el tiempo es normal, pero nuestro cerebro necesita descansar, parar, estar sin hacer nada.

Aquí entra mindfulness

Mindfulness no es “dejar la mente en blanco”, ni sentarse en posición de loto. Mindfulness significa prestar atención al momento presente con curiosidad y sin juicio. ¿Qué está sucediendo ahora, en tu interior y exterior?

Es aprender a darte cuenta de lo que piensas, sientes y necesitas. Aceptar lo que sucede y responder de manera consciente. Pasar de reaccionar a responder.

Imagina que tu cabeza es un móvil con muchas aplicaciones abiertas al mismo tiempo. Llega un momento en que todo empieza a ir más lento. Mindfulness sería cerrar ventanas y volver a enfocarte.

¿Qué cambia mindfulness en nosotros?

  1. La regulación de la atención. Aprendes a dirigir la atención de manera consciente hacia lo que realmente quieres.
  2. La conciencia corporal. Detectas en tu cuerpo los nervios, las tensiones, las emociones… Tu cuerpo se convierte en tu mejor aliado.
  3. La regulación de las emociones. Tomas el control sobre las emociones y no al revés. Pasas de reaccionar a responder.
  4. La relación contigo mismo. A veces, somos muy exigentes con nosotros mismos. Nuestra mente puede convertirse en nuestro peor crítico y nos castigamos porque no salen las cosas como creíamos o queríamos. Aprenderás a ser más amable contigo mismo.

Empecemos por lo sencillo. Tan solo debes tener en cuenta cuáles son las instrucciones para cultivar una mente atenta, en vez de dispersa.

  1. Llevar la atención hacia lo que estamos haciendo. Por ejemplo, observar la respiración.
  2. Te distraerás. Es normal, tu mente todavía no sabe hacerlo de otra manera.
  3. Cuando te des cuenta, este es el paso más importante.
  4. Vuelves, amablemente, a llevar la atención a lo que estabas observando.

Lo puedes poner en práctica en cualquier momento del día, por ejemplo:

  • Observar tu respiración antes de comenzar la clase.
  • Come prestando atención a los sabores.
  • Escucha música prestando atención solo a la música.
  • Camina observando los colores, sonidos y olores.
  • Siente tu cuerpo. Pregúntate: “¿Cómo estoy?”

Pequeños momentos de presencia cambian más de lo que imaginas. Te acercan a la metacognición, a ser más consciente de tus emociones, de tus pensamientos, de tus sensaciones corporales. En definitiva, a conocerte.

Mindfulness no hará que desaparezcan los problemas, pero sí puede ayudarte a vivirlos con más calma, conciencia y equilibrio.

Y quizás, en medio de tanto ruido, descubras que dentro de ti existe un lugar tranquilo al que siempre puedes volver.

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