Fascismo y adolescencia: ¿por qué los jóvenes son todos fachas?
Un alumno del IES Miguel Catalán de Zaragoza reflexiona sobre el aumento de la popularidad de la extrema derecha entre los más jóvenes

Neonazis celebran en Barcelona el 12 de octubre con simbología ultra y franquista / Marti Segura Ramoneda
Sergio Barrio Ollero
Todos nos hemos dado cuenta de un suceso interesante: parece que los jóvenes ahora son fascistas. Llevan la bandera de Franco, gritan o dicen las típicas frases (con Franco se vivía mejor, con Franco no pasaba o necesitamos un Franco otra vez). Incluso he oído a más de uno cantar el Himno franquista . Y yo creo que tengo, al menos, el porqué.
También quiero aclarar dos cosas: la primera, que no es una generalización. Yo, personalmente, conozco a muchos y muchas adolescentes que no son ni siquiera de derechas; la segunda es que hablaré tanto del fascismo/franquismo como de la extrema derecha, pero, sin embargo, no hay que confundirlo: existe gente de extrema derecha que no apoya a Franco y viceversa.
Sabemos que la extrema derecha tiene unos valores muy conservadores y cerrados (el hombre provee y la mujer limpia, lo más importante son los nativos, etc.), y este es el primer motivo: el conservadurismo. Si tu familia es muy conservadora, tú probablemente también serás conservador.
Pero igualmente, hay que tener en cuenta una cosa: la biología. El ser humano, cuando está desesperado, tiende a buscar soluciones fáciles y rápidas en vez de lentas y complejas. Y, en la adolescencia, esto se siente de manera mucho más fuerte. Por ejemplo, imaginemos un joven de 20 años cuyo propósito es independizarse, sin embargo, no puede por los altos precios del alquiler. La izquierda le cuenta complejidades como la especulación, la inflación… ¡Qué difícil! ¿No? Lo que le dice la derecha es que la culpa es de los inmigrantes que reciben paguitas que le quitan a los propietarios y, por culpa de eso, suben los precios. Ese es mi segundo motivo: la sencillez.
Por último, el motivo que para mí, es el más importante es la sensación de equipo. Todo adolescente busca encajar en un grupo: antes, los emos, punkis… ahora, los seguidores de cierto influencer, los therians… lo mismo con los fascistas. Ser fascista te da unas personas a las cuales odiar, unos ídolos a los que seguir, una bandera a la cual pertenecer, un grupo en el cual encajar.
Habrá más motivos para este fenómeno, pero estos son los que yo creo que pueden explicar por qué el franquismo se ha popularizado entre los jóvenes y por qué la radicalización de estos ha aumentado tanto estas últimas fechas.
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