Nos vamos a centrar en tres claves y una sorpresa: el apagón demoscópico, la tematización nacional de la campaña electoral, los resultados en relación al poder institucional vs número de votos y la convocatoria electoral de las generales del 23 de julio.

En cuanto al apagón demoscópico, como decíamos el 23 de abril, no todo el pescado estaba vendido previamente a la campaña electoral. Es relevante destacar que en un contexto de polarización, fragmentación y volatilidad del voto, las pequeñas diferencias podían suponer cambios significativos. El apagón demoscópico de la última semana nos hizo ir a votar sin saber que podía pasar. Cada vez más personas deciden su voto de manera tardía, por lo que es importante que los ciudadanos tengan toda la información para tomar una decisión informada.

Hay que derogar el articulo artículo 69.7 de la Loreg que implica la prohibición de sondeos electorales durante los cinco días anteriores al de la votación. No quiere decir que no se sigan haciendo encuestas, pero solamente las élites tienen acceso a ellas.

Tres claves y una sorpresa sobre las elecciones autonómicas y municipales

Las últimas estimaciones publicadas (cuyo trabajo de campo se había realizado entre el 10 y 17 de mayo) mostraban una extraordinaria incertidumbre sobre resultados. Por ejemplo, a nivel autonómico 34 es el número mágico. Según la encuesta de A+M, el bloque de la derecha (PP y Vox) se quedaba en los 33 escaños. Sin embargo, según la estimación de la encuesta de Sigma Dos podían alcanzar hasta los 36 escaños. Estos escaños eran claves para recuperar el poder en el Gobierno de Aragón. El domingo pasado obtuvieron 35 escaños.

La campaña

En relación a la campaña electoral, los principales temas abordados trascendieron el ámbito autonómico y municipal. Por un lado, hubo una sincronía entre la agenda mediática y de los partidos políticos del bloque de la derecha. Los principales medios de comunicación sobredimensionaron dos asuntos: la presencia de candidatos vinculados a ETA en las listas de Bildu y las irregularidades en el voto por correo, compra de votos, etc.

Por otro lado, el PSOE intentó atraer a los indecisos mediante anuncios que promovían el voto, ofreciendo bonificaciones en el interrail, medidas relacionadas con vivienda, descuentos para el cine, entre otros. Sin embargo, estas estrategias no parecen haber funcionado. Las propuestas autonómicas y municipales tuvieron una presencia limitada en la agenda mediática, y cuando se mencionaron, fue mayormente en forma de campaña negativa. A la espera de las encuestas postelectorales, podemos intuir que se ha reforzado y activado el voto en el bloque de la derecha (fundamentalmente al PP) y desactivado/no activado voto en el bloque de la izquierda (sobre todo el voto a Podemos).

Da la impresión que la derecha se movilizó como en unas elecciones generales y la izquierda como en unas elecciones autonómicas. En el tercer bloque, la campaña ha sido ambivalente. A Aragón Existe se le ha hecho larga la campaña electoral debido sobre todo a la indecisión con los pactos postelectorales. Sin embargo, el PAR ha conseguido salvar los muebles. En un contexto muy complicado, gracias a su estructura territorial, ha logrado mantener su presencia en las Cortes de Aragón.

Tres claves y una sorpresa sobre las elecciones autonómicas y municipales

Los resultados

En cuanto a los resultados en número de votos y expectativas, el Partido Popular obtenía buenos resultados en las encuestas previas, mostrando alta movilización, un estado de ánimo positivo y expectativas elevadas. Estos resultados le permitirán mantener el poder institucional que ya ostentaba en el Ayuntamiento de Zaragoza y Teruel, y recuperar el Gobierno de Aragón, así como algunas diputaciones provinciales, importantes ayuntamientos y comarcas. No cabe duda de que es un resultado extraordinario en términos de poder institucional.

Por otro lado, los resultados de Vox pueden resultar engañosos. Si bien ha crecido en comparación con las elecciones autonómicas anteriores, al comparar con las elecciones generales han perdido más de 45.000 votos. Habrá que esperar hasta el 23 de julio para ver si han alcanzado su techo electoral. En relación al bloque de la izquierda, el PSOE, CHA e IU han resistido en términos de número de votos, pero han perdido mucho poder institucional debido al derrumbe de Podemos, que ha perdido la mitad de sus votos y 4 de sus 5 diputados.

Tres claves y una sorpresa sobre las elecciones autonómicas y municipales

La fragmentación de la izquierda ha penalizado especialmente a nivel municipal, debido al requisito mínimo del 5% de los votos para obtener representación. Un claro ejemplo de esta fragmentación se ve en los resultados del Ayuntamiento de Huesca, donde 4 fuerzas a la izquierda del PSOE obtuvieron más del 4% de los votos pero no lograron representación.

La sorpresa

Por último, la sorpresa fue la convocatoria de elecciones generales por parte de Pedro Sánchez. Mediante esta arriesgada convocatoria ha conseguido varias cosas a nivel de opinión pública: recuperar la iniciativa, truncar el efecto luna de miel/efecto ancla que beneficiaba al PP y retrasar las críticas internas. Esta decisión cambió la estrategia de todos los partidos políticos y está marcando la agenda mediática, desviando la atención de los resultados del PSOE. En las próximas siete semanas nos enfrentamos a un momento crucial que determinará el futuro de la próxima década.

La gestión de las emociones políticas es fundamental en un contexto de polarización afectiva, donde prevalece el afecto hacia los nuestros y el rechazo hacia los otros. Concluimos con una certeza y una duda.

Actualmente, el bloque de la derecha, compuesto por el PP y Vox, está altamente movilizado y sus marcos dominan la agenda mediática. La duda radica en si nos encontramos ante el fin de un ciclo que se inició con el movimiento del 15M. Nos preguntamos si se repetirá lo ocurrido en 2007/2008, cuando el PP ganó las elecciones municipales y el PSOE de Zapatero triunfó en las elecciones generales de 2008. O si, por el contrario, viviremos una situación similar a la de 2011, cuando el PP ganó las elecciones municipales de mayo y las generales en noviembre. El resultado dependerá de todos/as nosotros/as.

**David Pac Salas es sociólogo y pertenece al Grupo de Investigación Sociedad, Creatividad e Incertidumbre de la Universidad de Zaragoza