Intermón Oxfam, Amnistía Internacional y la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras (IANSA) han elaborado un informe, Armas Sin Fronteras, para incidir sobre la necesidad de realizar un Tratado Internacional sobre el comercio de armas en orden a conseguir un control global sobre éstas.

Algunas empresas en Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá están vendiendo piezas y componentes de armas e incluso subcontratando la fabricación de las mismas en el extranjero. Estos países están fabricando helicópteros de ataque y carros de combate bajo licencia de otros países como China, Egipto, India, Israel o Turquía.

Estas armas, entre otras, han sido utilizadas en lugares como Colombia, Sudán y Uzbekistán para matar y desplazar civiles. Por ello, es necesario establecer una serie de normas mundiales que regulen el tráfico de armas. Las empresas de armamento son globales pero las normas sobre armas no lo son, y se abusa de ello.

Europa y Norteamérica se están convirtiendo en unos grandes suministradores del sector armamentístico. Se están cometiendo abusos contra los derechos humanos. No se pueden vender armas enteras pero sí piezas individuales, algo que si bien no va contra la norma sí que va contra la ética.

Un claro ejemplo de esto es el nuevo helicóptero de ataque chino Z-10, el cual no volaría sin las piezas y la tecnología de una empresa británico-italiana, una canadiense, una estadounidense y otra franco-alemana. A pesar de la evidencia, Estados Unidos y Canadá se niegan a venderle a China helicópteros de ataque. Algunas tecnologías utilizadas en aparatos domésticos como los DVD, también se puede encontrar en el sector armamentístico pero con una diferencia, esta tecnología no está regulada normalmente. A final de año se calcula que habrá un gasto militar quince veces superior al gasto internacional en ayuda humanitaria. Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania sumaron en 2005 un 82% de todas las transferencias de armas. Algunas de las empresas de Brasil, India, Israel, Singapur, Sudáfrica y Corea el Sur están situadas entre las cien primeras del mundo.

La secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, ha manifestado que es necesario crear un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que actúe contra los que abusan contra los derechos humanos, ya que las leyes actuales están desfasadas.