La Organización Interna cional para las Migraciones (OIM) y el Consejo de Europa llevan dos meses denunciando a las autoridades de Bosnia y Herzegovina por haber enviado a miles de migrantes y refugiados a un campamento saturado y en el que los desplazados viven en condiciones pésimas de higiene y seguridad.

El centro de Vucjak, situado cerca de la localidad de Bihac, ha sido criticado en reiteradas ocasiones por las agencias de Naciones Unidas por las condiciones «inadecuadas e inapropiadas para el alojamiento de seres humanos». En los últimos días su situación ha empeorado aún más porque la Policía bosnia ha trasladado allí de forma obligada a otros 1.000 migrantes y refugiados. En un comunicado, el equipo conjunto de Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina ha alertado de los «importantes riesgos sanitarios y de salud» en el centro de Vucjak, un emplazamiento «alejado de los estándares internacionales».

El coordinador subregional de la OIM para los Balcanes, Peter Van Der Auweraert, ha afirmado que el tiempo no se detiene y el invierno con las bajas temperaturas y las nevadas se aproximan. «Con el invierno a la vuelta de la esquina, las condiciones humanitarias de los migrantes en Bosnia y Herzegovina son funestas para todos aquellos que están fuera de los centros oficiales de alojamiento», ha indicado. «Vucjak carece de electricidad, agua corriente y atención médica», ha añadido.

Las autoridades locales han señalado que cada noche llegan unas 150 personas a Bihac con el objetivo de afrontar el peligroso cruce de frontera para llegar hasta Croacia. El portavoz de las autoridades locales ha dicho que el traslado forzoso de los migrantes es una medida que tiene como meta «regular la vida normal de los ciudadanos e impedir cualquier actividad negativa» como la mendicidad, los robos u otros delitos.