En un mundo con una economía totalmente globalizada, casi todas las sociedades humanas están conectadas a través de sus relaciones comerciales y políticas. Las comunidades locales son cada vez más interdependientes y están más expuestas a las decisiones internacionales. Pero no todos los países ni agentes económicos tienen la misma capacidad de influencia en los organismos que definen las reglas comerciales.

Progresivamente, las cadenas comerciales de productos básicos y manufacturados han ido cayendo bajo el control de grandes corporaciones transnacionales, lo que les permite imponer sus intereses. Criterios como la búsqueda de bajos precios, que se logran a base de explotación laboral y degradación ambiental, han perjudicado a muchas comunidades productoras, condenándolas a la exclusión y la pobreza e imposibilitando su desarrollo.

Frente a esta situación se alza el comercio justo, un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en los intercambios comerciales transfronterizos, prestando especial atención a criterios sociales y medioambientales. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de productores y trabajadores desfavorecidos, especialmente en los países del sur global.

El comercio justo es, por tanto, un sistema comercial solidario y alternativo al convencional, que persigue el desarrollo de los pueblos y la lucha contra la pobreza. Uno de sus pilares es que asegura unas condiciones laborales y unos salarios adecuados que permitan vivir con dignidad a los productores del sur.

Otra de sus señas de identidad es su rechazo a la explotación laboral infantil. Las diversas certificaciones de comercio justo evitan que se produzca. Además, el pago de un precio justo permite a las familias llevar a sus hijos a la escuela e incluso costearles estudios superiores. Y la denominada prima de comercio justo se invierte en proyectos educativos en las comunidades.

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Por otro lado, esta alternativa comercial promueve la igualdad entre hombres y mujeres. No solo garantiza condiciones laborales equitativas, como las relativas a los salarios. Favorece que las mujeres accedan a puestos de responsabilidad y participen en los procesos de toma de decisiones en las cooperativas de origen. Y también promueve acciones para reducir las desigualdades de género en todas las esferas de la vida de las comunidades productoras.

Asimismo, los artículos de comercio justo se cultivan, producen y fabrican mediante prácticas respetuosas con el medioambiente. Por todo ello, este movimiento económico es considerado como una valiosa herramienta de cooperación internacional. Su objetivo es mejorar el acceso al mercado de los productores más desfavorecidos y cambiar las injustas reglas del comercio internacional que consolidan la pobreza y la desigualdad mundial.