Que en Aragón cuesta mucho reconocer el mérito propio no deja de ser un tópico, pero la realidad es tozuda, y no solo ocurre con los aragoneses de cuna, también con los de adopción. La asociación Sawa o Pagnya recibió el mes pasado en Sevilla uno de los Premios Ubuntu al liderazgo, la innovación y el progreso de los pueblos que concede el Foro Euroafricano.

«Me hubiera gustado que el primer premio que nos conceden fuera en Aragón, dada la proyección que le hemos dado a esta tierra a nivel nacional e internacional. Pero así ha sido esta vez», reconoce Hermine Vanessa Essiben, aragonesa nacida en Camerún y presidenta y fundadora de la organización.

Los sawa son una tribu de etnia bantú de la costa camerunesa, y Sawa o Pagnya significa «los sawa en España» en lengua duala. Esta oenegé de codesarrollo tiene su sede en Zaragoza, desde donde proyecta la mayor parte de su labor nacional e internacional, pero también tiene una delegación en Andalucía, donde le entregaron el galardón. Recogerlo «fue muy emocionante, me faltó poco para pasar a las lágrimas», confiesa Essiben.

Testigos de la emoción de Hermine Vanessa cuando recibía el premio de manos de Ademola Seriki, embajador de Nigeria en España, fueron personalidades españolas y africanas como el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, la magistrada congoleña Jocelyne Marie-Berthe Milandou Kanza, futbolistas en activo como Iñaki Willians o leyendas de la cancha como Samuel Eto’o.

Todos ellos se encontraban entre el público de la gala de los Premios Ubuntu, que ensalzan la trayectoria, el compromiso y el trabajo de aquellas personas, colectivos e instituciones que llevan a cabo acciones de encuentro, cooperación y alianzas entre Europa y África mediante proyectos, actuaciones e iniciativas que contribuyan al desarrollo del continente vecino y de su ciudadanía.

En el caso de Sawa o Pagnya, «llevamos años impulsando los derechos humanos y el codesarrollo en África, especialmente en Camerún, y este reconocimiento nos anima a seguir trabajando por los derechos de los niños y niñas con discapacidad», asegura Essiben.

Entre el resto de premiados había perfiles muy distintos, desde periodistas a deportistas, pasando por políticos o activistas. Lo que todos ellos tienen en común, según Hermine, «es el puente de relaciones internacionales que todos nosotros tendemos desde nuestros ámbitos de actuación, un acercamiento de fuerzas para poder trabajar hacia el mismo objetivo: los derechos humanos y la lucha contra las desigualdades y las injusticias».

Essiben espera que su premio suponga un toque de atención «a las instituciones públicas para que se tomen en serio las partidas destinadas a codesarrollo». Y espera que sirva para desterrar «la idea de que las asociaciones fundadas por inmigrantes competimos con las grandes organizaciones de desarrollo. Donde no llegan ellas, llegamos nosotros. Tenemos que trabajar juntos, codo a codo. También aportamos mucho al tercer sector. El desarrollo de África pasará por los propios africanos y por su diáspora, a través de los proyectos de codesarrollo».