La generación que protagonizó las mayores transformaciones que ha vivido Aragón en los últimos siglos está alcanzando la edad de jubilación. Asentó las bases del Estado de bienestar que ahora disfruta el conjunto de la sociedad, y va a vivir más tiempo y en mejores condiciones que las que le precedieron. Y esto es así, en buena medida, gracias al desarrollo de unos servicios públicos robustos, entre los que están las políticas sociales.

Esa nueva generación tiene una forma de entender la vida distinta a las anteriores, y otras prioridades. Sin embargo, los recursos y apoyos que van a necesitar conforme vayan envejeciendo no siempre han evolucionado al mismo ritmo que los cambios sociales y demográficos que encabezaron. Es cierto que envejecer conlleva inevitablemente la pérdida de algunas capacidades. Pero es hora de dejar de vincular vejez a pasividad o a una actividad limitada, alejada de la vida social, económica o cultural.

A finales del año pasado, el Gobierno de Aragón presentó el Plan del Mayor ‘Generación de cambio’, que va a devolver a esas personas el protagonismo que merecen, en sintonía con las cotas de integración y participación en la sociedad que reclaman. «Nace para adecuar los servicios sociales a las necesidades de una generación que demanda una nueva atención», señala la consejera de Ciudadanía, María Victoria Broto, «y para ofrecer a estas personas el papel activo y protagonista que siguen teniendo en esta etapa de su vida». Este plan es «un eje estratégico del Gobierno de Aragón sobre el que va a pivotar hasta el final de la legislatura toda la atención que ya se presta a los mayores, así como los nuevos servicios e infraestructuras que se están poniendo en marcha», agrega.

Con una financiación extra de 66,7 millones de euros de aquí al 2023, que se suma a los 189,8 que anualmente destina Ciudadanía a la atención a los mayores, persigue llegar a 204.101 aragoneses y recoge 49 actuaciones, 20 ya asentadas y 29 nuevas. «Todas van dirigidas a mejorar la calidad de vida y la atención de los mayores, a mejorar la integración y la participación, a fomentar el envejecimiento activo o a descentralizar los servicios para promover el arraigo al medio rural», indica la directora gerente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), Noelia Carbó.

Entre las 29 nuevas medidas destaca la construcción de dos complejos residenciales multiservicio abiertos a la comunidad y el entorno, en Ateca y en Valdefierro. Las obras en Ateca avanzan a buen ritmo, y las del barrio zaragozano se licitarán en breve, pues ya hay licencia para el derribo del antiguo reformatorio del Buen Pastor, donde se levantará el nuevo centro.

Además, el plan supondrá la implantación de un nuevo modelo de gestión y atención residencial basado en el modelo de atención centrada en la persona. Se van a destinar 12,5 millones de euros del Fondo de Recuperación y Resiliencia para crear 20 unidades de convivencia (250 plazas), que recrearán ambientes hogareños y personalizados en nueve residencias del IASS. Otros 13 millones servirán para transformar centros con plazas concertadas. Estas subvenciones, que ya ha sido adjudicadas, llegan a 71 entidades locales, 40 sociales y 35 mercantiles.

El trabajo de prevención para que las personas mayores puedan mantener su autonomía y permanecer en su entorno el mayor tiempo posible es otra de las líneas maestras del plan. En paralelo, se prevé la modificación del decreto de prestaciones de la dependencia para agilizar los procesos.

Todas estas medidas conducen a revalorizar el papel social de los integrantes de la generación del cambio, haciéndolos partícipes de las transformaciones de los centros y servicios, como ya está ocurriendo en la red de 31 hogares de mayores del IASS. Se está adaptando a la demanda y nuevas necesidades de los usuarios, gracias a la implantación de procesos participativos, potenciando así las actividades y el voluntariado e involucrando a la comunidad en la que se insertan.