Cátedra de Cooperación para el Desarrollo

Cátedra de Cooperación para el Desarrollo

El pasado verano retomaron el poder en Afganistán los talibanes, tras dos décadas fuera de él. Durante el período 2001-2021, la violencia contra las mujeres continuó siendo endémica, aunque se tomaron medidas importantes como la creación del Ministerio de Asuntos de la Mujer o el impulso de la legislación en favor de sus derechos, la aprobación de la Ley de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres o la normativa contra el acoso sexual de las mujeres y las niñas.

A pesar de la desigual de situación en diferentes regiones, las niñas pudieron ir a la escuela y las jóvenes accedieron a la universidad; las mujeres ingresaron en el ejército, abrieron sus propios negocios y, en algunos ámbitos, como el policial, se crearon consejos de mujeres profesionales. El Gobierno de Afganistán llegó a tener cuatro ministras, una gobernadora provincial y, en 20 provincias, una vicegobernadora de asuntos sociales.

Con la llegada del nuevo régimen talibán, todos estos avances quedaron cercenados. En el actual gobierno, no solo no hay representación de ninguna mujer, sino que, además, se ha eliminado el citado Ministerio de Asuntos de la Mujer y se ha creado el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, lo que augura la voluntad de cercenar todas y cada una de las libertades públicas alcanzadas por las mujeres y las niñas afganas.

En el ámbito del trabajo, las mujeres deben abstenerse de presentarse hasta que se establezcan «sistemas adecuados para garantizar su seguridad», salvo en el sector sanitario, donde se les ha permitido volver, como consecuencia del contexto de pandemia que todavía vivimos. Otras profesionales, como las periodistas, se han visto obligadas a quedarse en sus casas por el miedo a sufrir agresiones.

En materia educativa y formativa, se impone a todas las estudiantes, profesoras y personal de centros educativos y universidades el uso de una túnica abaya islámica negra y un niqab que cubra el pelo, el cuerpo y la mayor parte de la cara, así como guantes. Se ha prohibido la coeducación y se ha ido sacando paulatinamente a las niñas de los centros educativos.

Represalias

Las represalias contra aquellas mujeres que se salieron del arquetipo de feminidad prefijado por el fanatismo islámico han sido de las más furibundas. Especial referencia a las mujeres juezas o policías, que han sido fuertemente censuradas y violentadas por los hombres a quienes condenaron. Los ataques a sus propiedades y familias también han sido una constante.

Pese a todo ello, a la situación de violencia, terror y pedagogía del miedo a la que los talibanes han sometido a su pueblo, las protestas, movilizaciones y manifestaciones de las mujeres afganas se han sucedido y se suceden por diversas ciudades del país. Ellas están moviendo el mundo y manteniendo viva la llama de la lucha contra la institucionalización del patriarcado más despiadado. Están exigiendo a la comunidad internacional que no las olvide.

Desde aquí alzamos nuestra voz en su apoyo, como una humilde contribución, como un pequeño granito de arena para que efectivamente no se las deje de lado y para que no las olvidemos, porque nuestro olvido puede ser su sentencia final de muerte. Porque sus vidas, las vidas de todas las mujeres y todas las niñas afganas, importan.