¿Cuál es la relación entre autismo y capacidad intelectual?

Sigue catalogado como un trastorno, porque existen factores, pero no se puede concretar por qué un niño está ahí. Por lo tanto, nosotros apostamos por darles herramientas y ayudarles con los síntomas. La otra parte corresponderá a la ciencia. Hay ocasiones en que el autismo afecta a la capacidad intelectual. Los grados de discapacidad pueden ser muy variados, pero también nos encontramos con el ejemplo contrario: autismo de alto funcionamiento. Por eso, siempre hablamos de autismos, en plural. Existe un gran abanico de diferencias, pero el grupo más amplio son aquellos niños que podrían, y pueden, estar haciendo recorridos escolares ordinarios con apoyos.

¿Qué particularidades presenta el alumnado con TEA?

Las particularidades de aprendizaje se pueden ir solventando con herramientas, formación y ayuda. Pero, a veces, donde más pueden mostrar sus diferencias es a la hora de demostrar lo aprendido. Por ejemplo, aunque hay autistas con un gran dominio del lenguaje, existen otros que piensan en imágenes. Es bastante común que el lenguaje les llegue de una manera absolutamente literal. Esto les puede jugar muy malas pasadas a la hora de demostrar sus conocimientos porque las ironías, las metáforas y los dobles sentidos les resultan difíciles. Para ellos, el lenguaje supone desentrañar un puzle, porque no solamente está la comunicación verbal; está el gesto, la mirada, el tono... Hay muchos apartados que lo componen y que el niño tiene que descifrar en muy pocos segundos. Lo mismo se podría aplicar cuando tienen que establecer relaciones sociales. Si les hablan dos o tres personas a la vez, es como si intentaran averiguar rápidamente lo que cada una les quiere decir, en un ejercicio de descodificación, para estar seguros de estar a la altura de las circunstancias. Es decir, son trabajadores incansables.

Este mes de mayo, TEAdir Aragón celebró en Zaragoza el foro ‘Pensemos la inclusión’. ¿Con qué finalidad?

Estas jornadas eran parte del proyecto Erasmus Plus IREAMS ‘Por una inclusión razonada de los niños y niñas autistas en el medio escolar’, en el que participamos cinco países europeos: Bélgica, Bulgaria, Francia, Italia y España. Abiertas al público, las organizamos junto al Espacio Torreón y las escuelas infantiles Patinete. Queríamos explicar en qué consiste el proyecto y debatir entre profesionales y familias de los cinco países cuál es la mejor la manera para los niños de hacer la inclusión en el medio escolar. Compartimos también qué cosas nos han funcionado a los padres en unos lugares y en otros, y la opinión que tienen los profesionales, educadores, terapeutas y profesores de universidad a la hora de formar a los nuevos educadores. Este trabajo en red fue muy enriquecedor.

Hablan de inclusión razonada. ¿Eso qué significa?

Si antes hablábamos de que, cuando nos referimos al autismo, hay que colocarle una S al final, porque no hay dos casos iguales, en la inclusión ocurre lo mismo. La manera de incluir a un niño en la educación no puede ser igual para todos, porque hay muchos matices. A veces, no requiere de grandes intervenciones, son cuestiones muy chiquititas que aligeran y que ayudan a que el niño pueda participar. Pero eso exige un razonamiento previo, haber conocido al niño más allá de su autismo y saber por dónde va para poder ayudarle. Y, para eso, familias, profesores y terapeutas deben trabajar conjuntamente. Si pensamos sobre el niño todos juntos, se encuentra la manera de que sea más fácil para las dos partes, porque los educadores también hacen un gran esfuerzo y ponen su mayor interés para favorecer al alumno.

¿Es posible con cualquier niño?

Habrá niños que necesiten la Educación Especial, por eso es importante y hay que cuidarla. Pero un niño con TEA que no tenga comprometida en absoluto su capacidad intelectual no tiene por qué. Cuando sea adulto y salga a la sociedad, necesitará las herramientas adquiridas en su etapa formativa para vivir en sociedad. Es una cuestión de civilización y de derechos.

¿Ha habido avances en la inclusión del alumnado con TEA en Aragón?

Sí, hay muchos centros que ya son preferentes para alumnos TEA, muy solicitados. La enseñanza pública tiene medios, aunque no todos los que debería. Pero, sobre todo, tiene una riqueza humana dispuesta a suplirlos con ganas de involucrarse. En general, los profesores, aunque no tengan una formación específica, trabajan muy bien con lo que tienen a su alcance y con esfuerzo. El resultado que obtienes y lo que el niño con TEA te devuelve es muy satisfactorio.

¿Qué habría que mejorar?

En Infantil y Primaria, tienen un papel fundamental los maestros, apoyados por los centros de atención temprana. Pero, conforme pasas etapas, hacen falta más recursos, y no perder de vista que el niño, por muy bien que avance, sigue siendo autista. Algunos alcanzan tan nivel que se nos olvida, pero hay que tratarlos con cierta flexibilidad y sensibilidad. A veces, pueden llegar al mismo punto que los demás; a lo mejor, por un camino con un más curvas; pero, con ayuda, llegan.

¿Es difícil en el plano social?

Los autistas suelen tener intereses muy particulares y las relaciones sociales les suponen un importante esfuerzo. Lo del lenguaje les ocurre con muchas más cosas. Por ejemplo, la mirada puesta sobre un niño autista es una losa que ni podemos llegar a entender. Para evitarla, eluden también el contacto, pero no porque no quieran estar con gente, sino porque no saben manejarse como los demás, y les resulta durísimo. A veces, hacen cosas muy raras a ojos de los normalizados, pero son estrategias que utilizan, por ejemplo, para apaciguar los nervios. A los adultos nos cuesta más cambiar la mirada y saber valorar esas singularidades. Pero, cuando la profesora y las familias ayudan a cohesionar el grupo, los niños las encuentran de lo más normal. Esto es la verdadera inclusión, no que hagan lo mismo que los demás, sino que puedan estar con los demás haciendo lo suyo propio. No se trata de cambiar la mirada de los niños autistas, sino de quienes los miramos. H