Espacio3

La precariedad va en aumento

240.000 personas más pasaron a estar en riesgo de pobreza y/o exclusión en España entre 2022 y 2023, un incremento que, en términos porcentuales, fue todavía mayor en Aragón, aunque sus tasas de pobreza siguen por debajo de la media estatal

Mario Gracia

El crecimiento económico y la reducción de las listas del paro que vivió España el año pasado no se tradujeron en un aumento del bienestar de toda la ciudadanía. El porcentaje de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social aumentó del 26% en 2022 al 26,5% en 2023, y alcanza ya a 12,7 millones de personas. Esta cifra, calculada en base a la denominada tasa AROPE, supone un aumento de 0,5 puntos porcentuales con respecto al año anterior, es decir, cerca de 240.000 personas más.

Estos datos se desprenden del XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España. Seguimiento de los indicadores de la Agenda UE 2030. 2015-2023’, un trabajo de investigación que cada año elabora la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), y cuyos resultados más recientes fueron presentados este martes en el Congreso de los Diputados.

A pesar de la mejora de los datos de pobreza y exclusión social sobre 2015, año designado para la evaluación de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la tasa AROPE muestra un deterioro notable en España con respecto a la situación previa a las crisis de 2008. Esta mejora es absolutamente insuficiente y, para alcanzar las metas planteadas por los ODS, sería necesaria una reducción de 5,5 puntos porcentuales más.

En resumen, se ha hecho menos de la mitad de lo necesario para cumplir el objetivo de pobreza medida por el AROPE. En la actualidad, España tiene unos 2,6 millones de personas en situación de pobreza y/o riesgo de exclusión por encima de los que debería tener para cumplir sus compromisos con la Agenda 2030.

Por su parte, la evolución de estos indicadores en Aragón ha seguido a lo largo de los últimos años un camino bien distinto al del conjunto del estado. Aunque la tasa AROPE sigue siendo inferior a la media española, en la comunidad autónoma creció más, pasando del 19,1% de la población aragonesa en 2022 al 20,4% en 2023.

La brecha del riesgo de pobreza y/o exclusión social que ha existido entre Aragón y España en la última década se ha ido reduciendo. Si el porcentaje de aragoneses en AROPE era del 17,6% en el año 2015, frente al 28,7% de la media española, esos más de diez puntos porcentuales de diferencia se han reducido hasta apenas seis.

Es decir, aunque Aragón partía de una situación ventajosa cuando se estableció la Agenda 2030, en comparación con la media española, la tasa AROPE ha tendido a disminuir en el conjunto del estado, mientras que en la comunidad aragonesa ha aumentado en una proporción (15,9%) solo superada por la navarra (23,7%). Y, pese a ello, estas dos autonomías, junto con el País Vasco, siguen siendo aquellas con menor porcentaje de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

Un banco de alimentos, servicio esencial para las personas en privación material severa.

Un banco de alimentos, servicio esencial para las personas en privación material severa. / Servicio especial

A la vista de los datos estatales, EAPN-ES asevera que, “tras dos años convulsos por la crisis del covid-19, con caída y posterior recuperación de las condiciones de vida de la población, se presenta un escenario de aparente y relativa estabilidad”. Aparente porque, por ejemplo, la tasa de riesgo de pobreza se redujo muy ligeramente entre 2022 y 2023, pasando del 20,4% al 20,2%. Y relativa, porque aumentó notablemente la privación material severa, que creció 1,3 puntos porcentuales, alcanzando al 17% de la población española.

“Ello significa que el incremento en medio punto del AROPE se debe al crecimiento del grupo de personas que no son pobres y, sin embargo, pasan a tener restricciones y carencias materiales y/o sociales. En el origen de esta situación debe considerarse la importante pérdida de renta real de los últimos años, y todo ello se refleja, entre otras cosas, en el aumento de los indicadores de pobreza energética y de población con dificultades, tanto para afrontar gastos imprevistos como para llegar a fin de mes”, concluye el informe.

La crisis de inflación, especialmente de la energía y los alimentos, y la escalada de los precios de la vivienda, tuvieron mucho que ver. La economía creció, pero lo hicieron más los gastos de las familias.

Entre 2013 y 2022, el PIB per cápita se incrementó en 6.263 euros (28,6%), mejora que produjo, como ya se ha visto, una disminución de apenas dos décimas de la tasa de pobreza (de 20,4% en 2013 a 20,2% en 2023). “Con esas cifras, se necesitarían 68 años de crecimiento ininterrumpido de PIB para acabar con la pobreza en España”, según EAPN-ES. “El mero crecimiento económico no resolverá el problema de la pobreza".

No es lo mismo que ser pobre

AROPE son las siglas en inglés de ‘en riesgo de pobreza y/o exclusión’. En su momento, la Unión Europea propuso este indicador para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos de inclusión social propuestos en la Estrategia EU2020. Combina elementos de renta, posibilidades de consumo y empleo. En 2014, se modificaron los subindicadores que miden posibilidades de consumo y cantidad de empleo para actualizar la metodología acorde a la Agenda 2030.

Una persona está en situación AROPE si cumple al menos uno de los tres criterios siguientes: está en riesgo de pobreza, está en privación material y social severa o tiene entre 0 y 64 años y vive en un hogar con baja intensidad de empleo. El AROPE y la tasa de riesgo de pobreza son indicadores diferentes, pues miden cosas distintas; el primero mide riesgo de pobreza y exclusión en su conjunto, y el segundo solo riesgo de pobreza. Esta definición implica que las personas que están en situación de pobreza también están contabilizadas en el indicador AROPE, pero es posible que personas incluidas en este último no sean pobres.