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Tolerancia, cultura e intercultularidad

Francisco Batlle Méndez

Fundación San Ezequiel Moreno

En la Fundación San Ezequiel Moreno (FSEM), como expertos en gestión de la diversidad, llevamos 25 años apostando por la atención de personas migradas a que comienzan una nueva vida en nuestro país, sabiendo que ellos y sus familias necesitan un plan de ayuda para consolidar con éxito su adaptación. Con esta filosofía, nace el Proyecto Convivir (Construyendo Oportunidades Novedosas para Vencer la Indiferencia Vinculada a la Intolerancia y al Racismo), cofinanciado por la Unión Europea y el Gobierno de España a través de Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Su objetivo es promover el valor de una sociedad diversa a través de la sensibilización, la participación comunitaria y la construcción de oportunidades novedosas que fomenten un discurso positivo de inclusión, convivencia, igualdad y respeto a las diferencias entre la población migrante y la sociedad de acogida. Obviamente, esto no se construye unilateralmente, se necesita de la participación de todos.

El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia ha alertado sobre un incremento notable en la actividad de discurso de odio en redes sociales. Asimismo, un estudio reciente señaló que solo en julio de 2025 se detectaron más mensajes con discurso de odio que en todo el trimestre anterior.

Ante esta realidad aplastante, FSEM apuesta por el activismo social convocando, entre otras actividades del Proyecto Convivir, la Jornada Divulgativa sobre Tolerancia, Convivencia e Interculturalidad. Será el lunes, 17 de noviembre, a las 10.00 horas, en el Centro Joaquín Roncal, donde construiremos un espacio seguro para conocer el Plan de Convivencia de Zaragoza, de la mano de la Casa de las Culturas, y aprender sobre convivencia en comunidad con La Bezindalla.

Esta jornada parte de principios clave para la promoción de una convivencia efectiva más allá de los discursos populistas; los primeros, la igualdad y el respeto. Ninguna cultura es superior a otra. La interacción debe basarse en el respeto mutuo y la promoción de la igualdad, protegiendo las particularidades de cada una.

Otros de estos principios son el diálogo y el aprendizaje. La interculturalidad va más allá del respeto, implica un diálogo activo para aprender unos de otros, lo que permite el enriquecimiento mutuo y la evolución de las culturas. También está la interacción positiva, ya que fomentar la participación y la construcción conjunta es fundamental. Esto implica colaborar en actividades grupales, aceptar normas comunes y articular objetivos propios con los de otros.

Por último, está el principio del reconocimiento de la diversidad, que debe ser vista como una fuente de riqueza y no de conflicto. Las frases que expresan prejuicios deben ser revisadas y eliminadas.

Desde FSEM seguimos con la convicción de que lo social se construye desde la comunidad. Por eso, os invitamos a nuestra jornada, para hacer una fuerza colectiva que silencie los discursos de odio que impiden que nuestra sociedad avance hacia la convivencia y el respeto mutuo.

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