Atades inaugura la Navidad
El próximo martes abrirá el rastrillo de Navidad de Atades, un escaparate de capacidades, una celebración de la diversidad y una invitación a construir una sociedad más justa, pues cada pieza a la venta lleva detrás una historia de inclusión

Personas voluntarias en un puesto de venta del rastrillo de Atades, en la edición del año pasado. / Servicio especial
Solo quedan diez días para el encendido de las luces de Navidad en Zaragoza. Pero todavía falta menos para que comience el evento que, para muchos zaragozanos, se ha convertido ya en la tradición que marca el inicio de estas celebraciones. El próximo martes, 25 de noviembre, se inaugura la XV edición del rastrillo navideño y solidario de Atades, que permanecerá en la plaza Aragón hasta el domingo, día 30.
«Somos la antesala del mes navideño en la ciudad», reconoce José Ramón Roldán, director de Proyectos y Servicios de Atades y responsable de la coordinación del rastrillo desde sus inicios. «Aunque oficialmente es la edición número quince, mi memoria me lleva hasta hace diecisiete años, cuando lo iniciamos en la plaza San Felipe, de forma mucho más humilde, con una sola caseta», recuerda.
«Comenzó como tenía que ser, a propuesta de personas con discapacidad de los centros ocupacionales y del colegio, con su producto estrella, uno muy pintoresco y navideño, las troncas típicas de Navidad del Pirineo aragonés. Maestros y alumnos tuvieron la idea de presentarlas y ponerlas a la venta», relata Roldán.
Así fue como aquella primera caseta en San Felipe acabaría dando paso, dos años después, al rastrillo de la plaza Aragón. En esta ocasión volverá a contar con seis puestos de venta que, con el paso del tiempo, han ido sumando a los típicos trabajos manipulativos, como postales de navidad, jabones o adornos, «productos con un aporte de calidad y profesionalidad», explica Roldán.
Esto ha sido posible gracias al desarrollo y la consolidación del Centro Especial de Empleo Gardeniers y del Estudio de Arte y Diseño de Integra. Es decir, que el rastrillo ha evolucionado en paralelo a la propia Atades y sus servicios. A las conservas gourmet, los árboles de Navidad, los productos de jardinería o la cerámica se han ido sumando otros productos estrella, como el calendario solidario o el Vino de la Amistad. E incluso hay «mucha gente que viene al rastrillo solo para comprar la lotería de Navidad de Atades», apunta Roldán.
Este escaparate para los productos que elaboran las personas con discapacidad supone también un importante elemento de sensibilización. «Cada venta es una validación de su esfuerzo, su talento y su capacidad para aportar valor a la sociedad. No solo se sienten útiles, sino también reconocidos. Para ellos, no es solo una venta, es un gesto de inclusión y respeto», sostiene Raúl Morales, responsable de los talleres ocupacionales de Santo Ángel.
Pese a que el rastrillo navideño y solidario solo abre al público seis días al año, detrás hay meses de preparación y más de un centenar de personas implicadas. «Cuando acabamos la edición de cada año, ya empezamos a preparar la siguiente. Hay tres departamentos de Atades implicados, pero, aparte del trabajo de los técnicos, está la labor inconmensurable del voluntariado», señala Roldán.
«Este año contamos con más de 75 voluntarios», indica la responsable de voluntariado de la entidad, Marian García. «Juegan un papel fundamental. Son los responsables de atender las casetas y de interactuar directamente con los visitantes, asegurando que la experiencia sea acogedora y organizada».
Además, continúa García, «nuestro voluntariado es inclusivo. Muchas de las personas que forman parte de la entidad tienen capacidades diferentes, y todas tienen su espacio. Nuestros voluntarios reflejan la diversidad y el espíritu de Atades», afirma.
Entre ellos hay personas «con todo tipo de capacidades». Y cada voluntario recibe «los apoyos necesarios para que pueda participar de manera plena, adaptándonos a las necesidades de cada persona y fomentando su autonomía dentro del grupo», indica García. «Nos regalan su tiempo, que es su recurso más valioso, y, bajo mi punto de vista, deben disfrutarlo mucho, porque repiten de año en año».
El rastrillo ha ido cambiando, pero su esencia, según su coordinador, se mantiene intacta desde el primer día. Esta no es otra que «poner en valor los trabajos realizados en los distintos centros y servicios de la entidad, y no solamente exponiendo esos productos, sino también dando a conocer los distintos recursos que tiene la asociación, cuyo objetivo final es la atención integral» de las personas discapacidad intelectual, función intelectual limite y autismo «durante todo su itinerario vital». La recaudación se destinará a fortalecer y mejorar todos esos proyectos sociales de Atades.

Elaboración de una pieza de cerámica Alma Atades. / S. E.
Cada pieza, un símbolo de inclusión
Las personas con discapacidad intelectual «tienen un papel protagonista en el rastrillo de Navidad», indica Raúl Morales, responsable de talleres ocupacionales en Atades. «Su implicación es total. Preparan el espacio, explican con orgullo cómo se ha hecho cada producto, atienden a los visitantes y viven la experiencia como una oportunidad para mostrar su trabajo a Zaragoza». Esto «fortalece su autoestima, fomenta su autonomía y les conecta con la comunidad desde un lugar de igualdad y dignidad».
De los talleres que dirige Raúl han salido las piezas de cerámica Alma Atades que se venderán la semana que viene en la plaza Aragón. Para estos artesanos, «ver que la gente compra los productos que han elaborado con sus propias manos es una fuente inmensa de orgullo y motivación. Lo que han creado tiene un fin para la comunidad, y ese fin es valorado. Cada pieza de cerámica es también un símbolo de inclusión. Y, cuando alguien la compra, está reconociendo ese valor. Está diciendo: ‘Tu trabajo importa’».
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