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Nerea Marín: "Cuando una administración quiere cumplir con el 0,7%, lo hace"

Hace unos días recogió el Premio a la Trayectoria Solidaria 2025 de la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) a la DPZ

Es la diputada delegada de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad Internacional de la Diputación de Zaragoza.

Es la diputada delegada de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad Internacional de la Diputación de Zaragoza. / Laura Trives

¿Cómo recibe el premio de la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS)?

Es un reconocimiento colectivo. Yo soy solo la cara más visible de un compromiso compartido por muchas personas de la institución. Es una alegría porque pone en valor la cooperación como manera de hacer y estar en política, y también un motivo de orgullo por el equipo con el que tengo la suerte de trabajar.

¿Por qué cree que las oenegés aragonesas han reconocido esta labor?

Hace muchos años que la DPZ mantiene un compromiso firme con la cooperación, superando el 0,7% recomendado por la ONU. Desde que comenzaron las ayudas a entidades se ha ido incrementando la cuantía, desde los 750.000 euros en 2016, hasta los dos millones este último año, mientras otras administraciones están recortando recursos y debilitando su responsabilidad internacional. Estamos a la cabeza en esfuerzo presupuestario, pero viviríamos en un mundo mejor si, destinando la misma inversión, ocupáramos posiciones más modestas. Eso significaría que otras instituciones, con presupuestos mucho mayores, compartirían este compromiso político.

¿Cómo valora la Mención Especial a Luis García Arrazola?

Solo tengo agradecimiento hacia el equipo. El servicio cuenta con trece profesionales que sostienen día a día este compromiso político, con Yolanda al frente de la sección, y un equipo político que garantiza los recursos. Luis es el enlace habitual con la FAS y la cara cotidiana de la DPZ para las entidades, y entiendo que esta mención reconoce, a través de él, un trabajo muchas veces invisible, pero esencial.

¿Cómo está situada la cooperación de la DPZ en el conjunto de las diputaciones provinciales?

En 2024, la DPZ designó a ayuda oficial al desarrollo el 1,4% de su presupuesto. Esto nos sitúa como la segunda administración local más comprometida del estado y muy por encima de la media nacional, del 0,25%. La Diputación de Zaragoza, siendo una de las más pequeñas del país, se sitúa entre las primeras en esfuerzo. Pero este liderazgo no debería ser excepcional. Ojalá más administraciones cumplieran con el 0,7%. Eso significaría que la cooperación descentralizada en España avanza al ritmo que la realidad global exige.

¿Son la única administración aragonesa que cumple con esa recomendación de la ONU?

Sí, y es una cuestión de voluntad política. Allí donde Izquierda Unida tiene presencia, se refleja en los presupuestos. En la DPZ, la inversión en cooperación es un acuerdo central del equipo de gobierno que compartimos En Común Izquierda Unida, PSOE y Chunta. Cuando una administración quiere cumplir con el 0,7%, lo hace. Cuando no lo hace, es porque decide orientar los recursos a otros intereses. Las instituciones aragonesas gobernadas por el PP, condicionado por su socio de ultraderecha, optan por políticas que, en demasiadas ocasiones, implican el expolio del territorio y la renuncia a la responsabilidad internacional que sí asumimos en la DPZ.

¿Está en peligro la cooperación internacional de la DPZ a medio plazo?

Mientras sigamos teniendo esta responsabilidad, la cooperación seguirá fortaleciéndose, igual que nuestro papel protagonista en el Comité de Emergencias de Aragón. Un mundo profundamente interrelacionado nos obliga a asumir una responsabilidad colectiva con la ciudadanía global. Si no lo interiorizamos, será muy difícil afrontar los desafíos de este tiempo: el cambio climático, la gestión sostenible del agua o la garantía de recursos para una población creciente. Mantener y reforzar la cooperación es una responsabilidad con el presente y con el futuro.

¿De ahí su apuesta por la educación para la ciudadanía global?

Invertir en ella es hacerlo en una generación que tendrá mayor capacidad para afrontar los retos que ya están aquí. Es en la infancia donde se forman las miradas con las que entendemos el mundo. Significa ofrecerles herramientas para comprender que nuestras decisiones tienen impacto más allá del entorno inmediato. Si queremos sociedades críticas y conscientes, hay que empezar por proporcionar a la infancia una visión amplia y diversa de la realidad.

¿También es importante desplegar acciones de sensibilización en el territorio?

El compromiso de la DPZ es siempre con los municipios, cada euro destinado a cooperación regresa a nuestro territorio. Parte de ese retorno tiene que ver con la sensibilización: por qué es necesario cooperar y qué impacto tiene.

¿Continuará la DPZ trabajando en la misma senda en 2026?

Rotundamente, sí. Seguiremos apostando por la cooperación internacional y queremos ser pioneras en la senda global de la descentralización, que reconoce el papel clave de los territorios y los gobiernos locales en la construcción de ciudadanía global. La voluntad es aumentar compromisos, reforzar lo que funciona y abrir nuevas líneas de trabajo que conecten mejor lo local con lo global.

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