Marga Lambán: «Se ha generado un sistema estable que combate la soledad no deseada»
La Coordinadora centraliza las demandas de acompañamiento derivadas desde los servicios sociales y sanitarios

Marga Lambán, responsable de proyectos de la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado / Miguel Ángel Gracia
¿A qué necesidad social trata de dar respuesta la Red de acompañamiento voluntario?
El proyecto nace ante una realidad muy presente en Aragón: el envejecimiento de la población y el aumento de personas mayores que viven solas, con escasa red social y con necesidades de acompañamiento muy diversas. Cada vez se reciben más solicitudes, pero, hasta ahora, estas demandas llegaban de manera dispersa, sin un circuito unificado y sin herramientas comunes que garantizasen un acompañamiento seguro y homogéneo. Muchas veces, esto hacía que se quedaran sin atender, ya que no encajaban al 100% en los programas de las entidades.
¿Cuál es su objetivo?
Crear una red coordinada y eficiente que dé respuesta a las necesidades de acompañamiento de las personas mayores, asegurando unos protocolos comunes de actuación que garanticen la calidad del acompañamiento y la formación de las personas voluntarias que los desarrollan.
¿Qué tipos de acompañamiento se ofrecen?
El acompañamiento instrumental incluye apoyos prácticos y funcionales, como acudir a citas médicas, gestiones, compras, desplazamientos o cualquier actividad que la persona mayor no puede realizar sola, mientras que el acompañamiento relacional es un apoyo emocional, periódico, que incluye conversación, paseos y actividades que reducen la soledad o aislamiento. Ambos son necesarios, ya que cada uno cubre necesidades muy distintas, uno cubre la parte funcional del día a día, y el otro, la parte emocional y relacional.
¿Cómo llegan a la Coordinadora las peticiones?
Las demandas llegan principalmente desde los centros de salud, servicios sociales o entidades sociales y residenciales, aunque también de particulares. Para las solicitudes, se ha creado un formulario que nos permite valorar la necesidad y asignarla a la entidad más adecuada, según el tipo de acompañamiento. A partir de aquí, la entidad selecciona y envía a la persona voluntaria que realiza el servicio, que luego se evalúa para garantizar la calidad y la seguridad.
¿Cuál es la ventaja de la nueva metodología?
Hasta ahora, las demandas llegaban de forma aislada. Cada profesional sanitario o social tenía que buscar, entidad a entidad, quién podía atender esa necesidad. Esto generaba duplicidades, falta de coordinación, respuestas desiguales y una sensación de desprotección, tanto para las entidades, como para las personas voluntarias, porque el acompañamiento a personas mayores vulnerables es una práctica delicada. Este proyecto aporta una única puerta de entrada, protocolos comunes de actuación, formación adecuada y seguridad para las personas voluntarias y para quien recibe el acompañamiento y la coordinación real entre agentes sociales y sanitarios.
¿Cómo puede unirse el voluntariado?
En esta red participan personas voluntarias de siete entidades que trabajan con personas mayores: Cáritas, Cruz Roja, Voluntariado Hospital San Juan de Dios, Voluntariado en Geriatría, Once, Fundación Rey Ardid y Seniors en Red. Para participar, basta con acudir a las personas responsables de voluntariado de estas entidades o inscribirse a través de la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado. Nuestra entidad forma a todas las personas voluntarias participantes para asegurar la calidad de la acción.
¿Quiénes son los beneficiarios?
El proyecto atiende a personas mayores de 65 años en situación de soledad, vulnerabilidad o con necesidad de apoyo puntual, aunque, en determinadas situaciones, como enfermedad, discapacidad o falta de apoyos emocionales y funcionales, valoramos la atención a personas menores de esa edad. Lo pueden solicitar a través de su centro de salud, su entidad de referencia o contactando directamente con la Coordinadora.
¿Qué tiene de novedosa esta red?
El proyecto es único ya que, por primera vez, se han unificado los criterios de las organizaciones participantes para acompañar a personas mayores, y esto garantiza una actuación profesional y homogénea, independientemente de la entidad. Además, permite derivar cada caso a la entidad más adecuada, según su especialización, lo que mejora la eficacia y asegura que cada necesidad, ya sea instrumental o relacional, tenga una respuesta específica. Finalmente, supone un cambio estructural con respecto a iniciativas anteriores, ya que los centros de salud no tienen que buscar entidad por entidad, sino que cuentan con un canal único, ágil y seguro. Esto mejora la coordinación, la rapidez y la calidad de la atención.
En definitiva, ¿por qué ha supuesto un avance?
Es una iniciativa pionera porque introduce calidad, especialización y coordinación donde antes había dispersión. Ha generado un sistema estable que combate la soledad no deseada, responde a las necesidades reales de las personas mayores y fortalece el tejido asociativo y de voluntariado con herramientas comunes.
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