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El Regalo Justo de UNRWA

Lucía Bazaga

La Navidad podría definirse como ese tiempo en el que los ritmos vitales se desaceleran, en el que familias y amigos se reúnen para compartir, celebrar y disfrutar en compañía. Pero esa no es una realidad universal. Mientras que en muchos rincones del mundo se celebra, en otros, no tan lejanos, millones de personas sobreviven día a día.

En Oriente Próximo, las personas refugiadas de Palestina viven una cotidianidad marcada por la incertidumbre y la dependencia de la ayuda humanitaria para cubrir sus necesidades más básicas. En Belén, la ciudad donde nació Jesús según la tradición cristiana, una realidad cruel se impone a cualquier celebración. Allí, como en el resto de la Cisjordania ocupada, se sufre un nivel de violencia sin precedentes, mientras que, a pocos kilómetros, en Gaza, una población exhausta sobrevive tras dos años de asedio, destrucción y desplazamiento forzoso.

En este contexto, el trabajo humanitario se hace imprescindible. UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la Población Refugiada de Palestina, es el mayor sostén de seis millones de personas refugiadas en la región, a las que ofrece atención médica y psicosocial, educación, protección y otros servicios básicos como reparto de agua y saneamiento. Esta atención no sería posible sin cada uno de los pequeños gestos de solidaridad individuales que permiten mantener todos estos servicios esenciales.

De ahí surge El Regalo Justo, una iniciativa de UNRWA España que nace para invitarnos a recobrar el sentido más humano y altruista de la Navidad: ayudar a quienes más lo necesitan. A través de la web www.elregalojusto.com, cualquier persona puede convertir el acto cotidiano de regalar en Navidad en otro de solidaridad excepcional. En nombre de un ser querido, se pueden adquirir artículos y servicios indispensables para la población refugiada de Palestina.

Kits de supervivencia para bebés, gastos de hospitalización para personas mayores, estufas, colchones o vacunas son solo algunas de las opciones disponibles. De este modo, el gesto se convierte en un regalo doble: por un lado, se contribuye a aliviar las necesidades urgentes de una población en situación de extrema vulnerabilidad y, por otro, el ser querido recibe una tarjeta de agradecimiento que simboliza ese apoyo solidario.

Gracias a este gesto, quienes colaboran con El Regalo Justo ayudan a sostener la labor de UNRWA. Solo en Gaza, la agencia acompaña a 2,1 millones de personas, ofreciendo unas 15.000 consultas médicas diarias y educación a cientos de miles de niños y niñas. Pero, más allá de la Franja, UNRWA también es uno de los mayores proveedores de asistencia humanitaria para las personas refugiadas de Palestina que se encuentran en Cisjordania -incluida Jerusalén Este-, Líbano, Siria y Jordania.

En un contexto marcado por el consumo rápido e inconsciente, iniciativas como El Regalo Justo nos recuerdan el verdadero valor de la Navidad: la necesidad de compartir con otros seres humanos para hacer del mundo un lugar más justo.

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