Amibil necesita crecer
El Ayuntamiento de Calatayud tramita un régimen urbanístico especial para municipios con grandes afecciones hidrológicas, que de aprobarse permitiría a la asociación de apoyo a la discapacidad intelectual de la localidad ampliar sus instalaciones

Centro de día de Amibil, anexo a la parcela en la que la asociación pretende ampliar sus instalaciones. / Servicio Especial
Amibil, la asociación de familias de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo de Calatayud y comarca, necesita crecer. Sus instalaciones se han quedado pequeñas y precisa ampliarlas para mejorar la atención. Sin embargo, su centro está rodeado de edificios, y una parcela anexa es «la única opción», asegura Lucrecia Jurado, directora gerente de la entidad.
El problema es que, hoy por hoy, no se puede construir en este terreno porque está calificado como zona de flujo preferente. Calificación con la que, por otro lado, cuenta también el 90% del suelo de Calatayud, «es decir, la mayor parte de la ciudad construida», puntualiza Jurado.
Pero el ayuntamiento ya ha iniciado los trámites para revertir la situación. El pasado 29 de enero, el pleno aprobó por unanimidad una memoria técnica para poder acogerse a una figura urbanística especial, el Régimen de Municipios con Alta Inundabilidad, autorizada en localidades con importantes afecciones hidrológicas. Calatayud pretende así dotar de nuevos usos a parcelas con elevado riesgo de inundaciones, estableciendo las correspondientes medidas correctoras.
«Estamos hablando de poder planificar equipamientos esenciales, normalmente públicos, como son los educativos, sociales, sanitarios o asistenciales, allí donde la ciudad realmente puede crecer, pero haciéndolo con seguridad y responsabilidad», precisa el concejal delegado de Urbanismo, José Manuel Gimeno. «En ningún caso estamos hablando de urbanizar sin control», sino de que, cuando prácticamente todo un municipio está en zona inundable y se aplican las prohibiciones generales de forma estricta, es imposible el desarrollo urbano, argumenta.
Este acuerdo municipal se ha remitido al departamento de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial del Gobierno de Aragón, desde donde se deberán recabar los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Si el Ayuntamiento de Calatayud recibe el visto bueno, Amibil podría acometer su tan ansiada ampliación.
«Este estudio se ha preparado contando con expertos en la materia y en dominio hidráulico, también en contacto con la propia CHE, y está bien argumentado y justificado», sostiene la gerente de la asociación. «Por eso, esperamos que, con mucho esfuerzo y paso a paso, la ampliación pueda ser una realidad».
«Desde la concejalía de Urbanismo consideran que el Gobierno de Aragon podría contestar en unos tres meses desde la presentación, que se realizó a principios de febrero, continúa Jurado. Mientras tanto, estamos revisando el proyecto, haciendo ajustes y adelantándonos en lo posible a las medidas correctoras que sean necesarias». Y, en paralelo, la gerencia de la entidad ya está manteniendo contactos con la empresa Taysi, propietaria de la parcela, «para poder llegar a un acuerdo, imprescindible para la ampliación».
Un crecimiento que no puede esperar porque, tal y como cuenta la gerente de Amibil, «llevamos años detectando un incremento de personas con grandes necesidades de apoyo o problemas de conducta que ya necesitan o van a necesitar a corto plazo nuestros servicios». A Lucrecia Jurado le inquieta especialmente «el futuro inmediato son los 54 escolares del Colegio de Educación Especial Segeda, futuros usuarios que necesitan recursos específicos, muy especializados y espacios más amplios y adaptados, dada la gravedad de su afectación. Por eso, la ampliación de las instalaciones es para Amibil el principal reto al que se enfrenta a medio y largo plazo».

Miembros de la plantilla de Amibil. / Jorge Miret
La recalificación de la parcela anexa a sus instalaciones permitiría levantar nuevas áreas para la atención específica a personas con grandes necesidades. «Eso implica otro tipo de espacios, más amplios, adaptados a ese perfil y que eviten entorpecer la atención a otras personas que realizan otras actividades». E incluiría zonas verdes «con las que ahora no contamos», que sumarían opciones de ocio, descanso o esparcimiento para todos los usuarios, y «áreas de regulación para aquellas personas con más conductas disruptivas».
Continuar en su actual ubicación no es un capricho. El modelo de atención de Amibil, como en el resto de entidades del movimiento asociativo de Plena inclusión Aragón, responde a criterios de participación en la comunidad. Por eso, «no quisiéramos ser dirigidos hacia polígonos industriales. Nuestro proyecto es Calatayud, participar, normalizar y vivir como cualquier ciudadano», concluye Jurado.
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