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La energía como derecho

Ecodes defiende, en la Semana Europea contra la Pobreza Energética, el acceso universal a una energía limpia y asequible, y desde 2013 ha tratado de ayudar a conseguirlo a más de 58.000 familias en situación de vulnerabilidad

Uno de los 58.000 hogares en los Ecodes ha ayudado a mejorar la eficiencia energética con el porgrama Ni Un Hogar Sin Energía

Uno de los 58.000 hogares en los Ecodes ha ayudado a mejorar la eficiencia energética con el porgrama Ni Un Hogar Sin Energía

La Constitución española recoge, en su artículo 47, que todos los ciudadanos tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, «algo que hoy en día no puede hacerse sin acceso a energía limpia y asequible», apunta Cecilia Foronda, directora de Acción para la Transición Ecológica Justa de Ecodes. Sin embargo, según el Ministerio de Transición Ecológica, la pobreza energética afecta a 8,5 millones de personas.

España alcanzó su pico en 2023, tras dispararse el precio de la energía en 2022, con la invasión rusa de Ucrania. El porcentaje de la población que no podía mantener su vivienda a una temperatura adecuada llegó al 20,7%. «Pero en 2024 y 2025 ha ido bajando, aunque tímidamente, hasta el 17,6%», un hecho que Foronda vincula a la bajada de los precios de la energía, al aumento de los salarios y a que «el escudo social ha funcionado». Hay que matizar que, si se tiene en cuenta a quienes no pueden refrigerar su casa en verano, el porcentaje sube hasta el 33%.

Quien se encuentra en situación de pobreza energética, lo está porque vive en la pobreza, sin más calificativos. Pero esta distinción cobra sentido porque «existen soluciones muy específicas» para la primera, explica Foronda. «Aumentar la renta es una solución general para toda la pobreza, sí, pero otras cuestiones, como rehabilitar tu vivienda, optimizar tu contrato de la luz o solicitar el bono social, son medidas muy concretas» para hacer frente a las dificultades para pagar las facturas de la electricidad y el gas.

En la Semana Europea contra la Pobreza Energética, que se ha celebrado del 17 al 23 de febrero, Ecodes ha reivindicado el acceso universal a una energía limpia y asequible como un derecho. Algo que contempla la nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030, que el Consejo de Ministros aprobó la semana pasada, coincidiendo con el comienzo de esos siete días.

El documento también recoge muchas de las propuestas que Ecodes lanzó durante el proceso participativo para su elaboración. Medidas que la propia organización ha venido reivindicando y aplicando en su dilatada trayectoria en proyectos dirigidos a poner fin a la pobreza energética, como las puestas en práctica a través del programa Ni Un Hogar sin Energía, en funcionamiento desde 2013.

La finalidad de este proyecto, que ya ha ayudado a más de 58.000 hogares, es hacer frente a la pobreza energética y mejorar la eficiencia de las viviendas. Ecodes ofrece información, diagnóstico y asesoramiento personalizado, especialmente a familias vulnerables, y a los profesionales sociales que las atienden, para ahorrar en las facturas de energía, mejorar el confort de las casas y reducir las emisiones de CO2.

Desde 2013, Ecodes ha realizado casi 56.000 diagnósticos energéticos y visitado casi mil hogares, ha formado a más de 1.900 familias y casi 1.800 trabajadores sociales y voluntarios y ha ayudado a rehabilitar 359 viviendas. «Estamos consiguiendo un ahorro medio de unos 267 euros anuales por familia. Además, de las personas que hemos atendido, un 74% podía recibir el bono social, pero no lo estaba disfrutando. Y, tras nuestro asesoramiento y acompañamiento en la tramitación, hemos logrado que el 92% lo consiga», comenta con satisfacción Cecilia Foronda.

«Muchas personas no lo están percibiendo porque lo desconocen, o saben que existe, pero no si les corresponde, o porque los trámites son complejos para ellas», indica. «Una de las reivindicaciones de la sociedad civil ha sido la automatización del bono social por criterios de renta, porque la Administración tiene nuestros datos. La nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética recoge que se va a estudiar esa medida, pero todavía no la implementa». Mientras tanto, «la forma de paliar esta solución es seguir informando, acompañando y asesorando, como venimos haciendo a través de Ni Un Hogar sin Energía».

Otra de las causas de que muchas familias se encuentren en situación de pobreza energética es la baja eficiencia de sus viviendas. Pero, quien apenas puede pagar la factura de la luz, difícilmente van a poder rehabilitar su casa. Entre 2021 y 2025, la Administración movilizó más de 4.000 para este fin, pero apenas un 3% de las solicitudes provinieron de hogares vulnerables. Por eso, Ecodes propone que «un 30% de las actuaciones de renovación de viviendas estén reservadas a estas personas», además de ayudas para renovar los electrodomésticos.

¿Cómo se mide la pobreza energética?

Cuando se empezó a hablar de pobreza energética, a principios de los años 90 -entonces se teorizó, aunque sus antecedentes políticos se sitúan en la crisis del petróleo de los años 70-, se consideraba que un hogar se hallaba en esta situación cuando destinaba más del 10% de sus ingresos a pagar las facturas de energía. Pero, con los años, el concepto se ha vuelto más complejo, y se han ido estableciendo otros indicadores para medirla.

Ahora se considera que existe un gasto desproporcionado en los hogares que destinan a pagar la energía un porcentaje de sus ingresos por encima del doble de la mediana nacional. Y se habla de pobreza energética escondida cuando esa proporción es inferior a la mitad de la mediana de la zona climática correspondiente. A estos factores se suman otros, como la imposibilidad de mantener la casa a una temperatura adecuada, tanto en verano como en invierno, o un retraso en el pago de las facturas de suministros de la vivienda superior al de la media de la población.

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