El agua como arma de guerra
Israel ha violado reiteradamente el derecho internacional humanitario al emplear la destrucción y la privación de agua y saneamiento de forma sistemática en su campaña contra la población de Gaza, según constata un informe de Médicos Sin Fronteras

Unos niños del barrio de Al-Shaboura arrastran unas garrafas de agua hasta sus tiendas de campaña, en la ciudad de Rafah. / MSF
«No hay suficiente agua para todos», denuncia Ismael Ahmad, paciente de Médicos sin Fronteras (MSF) en Gaza. «Israel ha destruido todas las fuentes», añade. «Esperamos al camión de suministro un día tras otro. Cada persona llena dos o tres garrafas, pero no es suficiente, porque al día siguiente tienes que vivir sin agua».
Destruir infraestructuras hídricas, bloquear su suministro o contaminar pozos viola gravemente el derecho internacional humanitario, que prohíbe atacar bienes indispensables para la supervivencia de la población civil. Los Convenios de Ginebra protegen las instalaciones de agua y saneamiento, convirtiendo el acceso a estos recursos en un derecho humano fundamental, o en un crimen, cuando impedirlo se utiliza para sitiar o chantajear a la población.
Y esto último es justamente lo que ha constatado Médicos Sin Fronteras (MSF) en la Franja de Gaza. Las autoridades israelíes han utilizado el acceso al agua como arma de guerra contra los palestinos, privando sistemáticamente a la población de este bien esencial para la vida en una campaña de castigo colectivo.
Según la oenegé sanitaria, esta privación deliberada es parte del genocidio que están sufriendo los gazatíes. El informe de MSF El agua como arma: la destrucción y privación de agua y saneamiento por parte de Israel en Gaza no documenta actos aislados, sino un patrón recurrente. Esto, unido «a las pésimas condiciones de vida, el hacinamiento extremo y un sistema sanitario colapsado, crea una tormenta perfecta para la propagación de enfermedades», asegura Claire San Filippo, responsable de emergencias de la organización.
Israel ha destruido o dañado casi el 90% de las infraestructuras de agua y saneamiento de Gaza, incluidas plantas desalinizadoras, pozos, tuberías y sistemas de alcantarillado, según las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial. Los equipos de MSF han documentado cómo el Ejército israelí ha disparado contra camiones cisterna claramente identificados. Y a menudo se han producido incidentes violentos durante la distribución de agua a la población.
«Las autoridades israelíes saben que, sin agua, la vida se acaba. Y, sin embargo, han destruido de forma deliberada y sistemática las infraestructuras hídricas de Gaza, al tiempo que bloquean constantemente el acceso de los suministros», afirma San Filippo. «Hay palestinos que han resultado heridos y han perdido la vida simplemente por intentar acceder a este bien básico», añade.
Eso es lo que le ocurrió en Nuseirat al nieto de Hanan, en julio de 2025. «Fue a buscar agua potable», recuerda. «Estaba haciendo cola con otros niños, y ellos –las fuerzas israelíes- lo mataron. Tenía diez años... Ir a buscar agua no debería ser peligroso».
La salud, la higiene y la dignidad humana, especialmente de las mujeres y las personas con discapacidad, se ven seriamente comprometidas. El acceso a la higiene básica, incluyendo agua limpia, jabón, pañales y productos de higiene menstrual, se ha vuelto extremadamente difícil.
La gente se ve obligada a cavar hoyos en la arena a modo de retretes, que se inundan y contaminan el entorno y las aguas subterráneas con heces. «No hay baños. ¿Dónde se supone que vamos a ir? No podemos lavarnos el pelo. No hay agua ni un lugar privado en el que bañarse. Los insectos ya empiezan a acudirnos al cuerpo», lamenta Itidal Rihan, paciente de MSF.
La falta de acceso al agua y a la higiene, unida a una vida en condiciones precarias e indignas, como tiendas de campaña superpobladas y refugios improvisados, también provoca un aumento de las enfermedades cutáneas y diarreicas y de las infecciones respiratorias.
Y, entre tanto, el suministro de agua en la Franja se ha vuelto imposible. Entre mayo y noviembre de 2025, uno de cada cinco camiones cisterna de MSF no pudo transportar agua suficiente para todas las personas que la requerían. Y las órdenes de desalojo del Ejército israelí han impedido a los equipos de la oenegé acceder a zonas donde cientos de miles de personas dependían de este suministro.
Además, desde octubre de 2023, las autoridades israelíes han cortado u obstaculizado la entrada en Gaza de materiales esenciales para el saneamiento y la distribución de agua, como la electricidad o los combustibles. Y una de cada tres solicitudes de MSF para introducir suministros críticos, como cloro, unidades de desalinización o letrinas, ha sido rechazada o ha quedado sin respuesta.
- Davi Montesinos García: 'El rearme se decide en despachos cerrados y se paga con derechos sociales
- ¿De qué vivirá mañana?
- La inclusión, en riesgo
- Olga Cerrada, técnica de pobreza energética de Cruz Roja: 'El 70% de quienes podrían acceder al bono social no lo está percibiendo
- Las oenegés, en la diana
- El hambre aguda se expande
- El agua como arma de guerra
- Becas que cambian el futuro