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Las oenegés, en la diana

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Estrelicia Izquierdo Lobo

En la Federación Aragonesa de Solidaridad, desde un enfoque de solidaridad y derechos humanos, nos sentimos decepcionadas y rechazamos el acuerdo PP-Vox para el Gobierno de Aragón, por sus medidas discriminatorias y contrarias a la solidaridad. Este responde a una estrategia estatal, con medidas calcadas a las adoptadas para Extremadura, y de ambos pactos se desprende que las políticas sociales han sido moneda de cambio.

El acuerdo pone en la diana a las oenegés y a la solidaridad ciudadana. Amenaza con no acceder a fondos públicos a las organizaciones que atiendan a quien lo necesite, sin importar su situación administrativa.

Esto supone un chantaje inaceptable y un riesgo para la sociedad entera, porque las entidades llenan vacíos que no logra cubrir el propio gobierno en protección social, atención a mayores, emergencias… Y por la sociedad que quiere: no es mejor aquella que niega la solidaridad y el ejercicio de derechos a quienes no tienen permiso de residencia.

El pacto genera miedo hacia una parte de los habitantes de Aragón. Introduce de forma (mal)intencionada la confusión entre actos de humanidad, como atender, acoger y orientar, con las mafias de tráfico de personas, frente a las cuales las oenegés trabajan, precisamente, apoyando a sus víctimas. Del mismo modo, insiste en vincular la migración –y en concreto, a los niños, niñas y adolescentes no acompañados- con la inseguridad ciudadana.

El acuerdo pretende excluir a las personas sin permiso de residencia de las prestaciones y servicios sociales estructurales, limitando la atención a situaciones «de urgencia vital». Y, al mismo tiempo, intenta impedir el apoyo de las oenegés. Ello solo provocará un aumento de la vulnerabilidad y la exclusión.

Además, rechaza la cooperación al desarrollo, clave para luchar contra la pobreza y desigualdad globales. La medida ha supuesto una decepción con el PP, que en un pasado reciente firmó pactos por la cooperación en Aragón y aprobó leyes que la promovían.

Ahora usan expresiones ambiguas que reducen la cooperación al «mínimo imprescindible», mientras hacen gala del recorte despiadado que, en 2024, rompió procesos de desarrollo construidos desde hace años con apoyo aragonés, cambiando una solidaridad internacional con bases firmes por apenas unas migajas de caridad. Y aprovechan para crear dudas sobre el buen hacer de las oenegés, a pesar de que llevamos décadas justificando y garantizando que todo euro público destinado al exterior vaya al fin social al que se consignó.

Frente a ello, en Aragón llevamos décadas cooperando al desarrollo, desde el compromiso y la solidaridad ciudadana de muchas localidades y comarcas, contribuyendo así a mejorar la vida de las personas y a construir estabilidad, paz y democracia, tan necesarias. Seguiremos haciéndolo y recordando al Gobierno autonómico que su función es trabajar por el bien común e impulsar políticas que garanticen que todas las personas, sin excepción, puedan vivir con dignidad y en pleno ejercicio de sus derechos.

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