Toño Ruiz, presidente de Kumara Infancia del Mundo: "Se puede apadrinar a un niño desde 20 euros al mes"
Kumara Infancia del Mundo celebró el pasado viernes el acto Apadrina Nepal en el Centro Joaquín Roncal

Kumara Infancia del Mundo celebró el pasado viernes el acto Apadrina nepal en el Centro Joaquín Roncal / JAVIER RIO
¿Con qué fin organizó Kumara el evento Apadrina Nepal?
El objetivo era conseguir padrinos para la casa de acogida Nepal Ashahaye Balghar (NAB) que mantenemos en Katmandú desde hace 22 años. Allí viven 24 niños, pero en realidad tenemos padrinos para bastantes menos, por lo que necesitamos más para poderlos mantener.
Uno de los invitados fue el alpinista Carlos Pauner. ¿Qué lo une a Kumara y a Nepal?
La relación de Pauner con Nepal está clara, porque va muy a menudo allí a escalar y ha subido los ocho principales ochomiles del país. Pero últimamente está organizando unos viajes solidarios con su fundación, y una parte del precio lo destina al orfanato NAB, al que le viene muy bien, y para nosotros supone una cantidad menos que tenemos que mandar cada año.
¿Qué labor realiza esta casa de acogida?
En ella viven niños huérfanos o a los que sus padres no pueden mantener. También los llevan a un buen colegio, con educación bilingüe, porque en Nepal, para poder salir adelante en el futuro, es imprescindible saber inglés. Si vas a un colegio donde solo hablas en nepalí, luego no puedes conseguir un buen trabajo ni ir a la universidad, donde las clases son en inglés. Todo está incluido en los apadrinamientos. Mantener a cada niño cuesta unos mil euros al año, y con eso come, vive, se viste y tiene su uniforme, sus libros y su matrícula del colegio e incluso de la universidad.
¿Qué sería de estos niños si no existiese NAB?
La infancia más vulnerable de ese país vive bastante mal porque no hay ningún organismo estatal que se encargue de ella. Nepal ocupa el lugar 146 de 193 países que componen el mundo en cuanto a desarrollo humano, o sea, que es un estado muy pobre, con una renta per cápita de 1.500 dólares al año. Además, la edad media de la población es muy joven, de solo 25 años, con lo cual hay muchos niños que viven en las calles que, expuestos al tráfico de seres humanos, se los llevan a otros países o, en el mejor de los casos, viven allí esnifando pegamento y mezclándose con bandas. La situación sería muy mala para los niños de NAB si no estuvieran en la casa de acogida.
¿Qué vínculo tiene Kumara con la casa NAB?
Colaboramos con ella desde hace 22 años, pero ya nos conocíamos de antes porque entonces se adoptaban en España niños nepalíes y algunos venían de este orfanato. Pero el Gobierno español cerró en 2004 las adopciones internacionales en Nepal porque no estaban funcionando demasiado bien, y además allí gobernaba la guerrilla maoísta, a la que tampoco le gustaban. Pero la casa se mantenía gracias a ellas, ya que con cada adopción recibía algo de dinero, así que cuando se les puso fin, ya no tenían forma de conseguir financiación. Entonces acabábamos de constituir Kumara y empezamos a buscar padrinos, comenzando entre las familias que habían adoptado allí, y luego ya fuimos ampliando la búsqueda.
¿Cómo de importante es para NAB el apoyo que recibe de Kumara?
Colaboramos también con otro orfanato más pequeño en Nepal, en el que contamos con ocho padrinos, pero este también recibe apoyo de una oenegé italiana. Sin embargo, en NAB, financiamos el 100% de sus gastos. Si no fuera por nosotros, se acabó la casa de acogida.
¿Ha contribuido alguna institución aragonesa a sostenerla en estos 22 años?
Sí, las diputaciones provinciales de Huesca y Zaragoza, así como Ibercaja, han financiado algún proyecto puntual para cubrir gastos de alimentación o las matrículas del colegio. Y, este año, el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros nos ha dado una ayuda para los salarios del personal, ya que algunos niños se quedan luego como cuidadores cuando cumplen la mayoría de edad.
¿Les afectan los recortes para cooperación en Aragón?
Aunque la mayoría de nuestra financiación es privada, también nos afectan. Ya renunciamos a presentar proyectos al Gobierno de Aragón el año pasado, cuando redujo esta partida de 6 millones a 800.000 euros, porque así es imposible competir con las grandes oenegés.
¿Qué peso tienen los apadrinamientos en el apoyo que brinda Kumara a la casa NAB?
Entre el 60 y el 70% de su presupuesto anual lo conseguimos de los apadrinamientos. El resto lo logramos con otras actividades y con los socios de Kumara.
¿Por qué eligieron esta fórmula?
Porque a la gente le gusta tener la foto de su niño, recibe sus notas del colegio, puede comunicarse con él o ella por correo electrónico… Es una forma mucho más directa de ver cómo se utiliza tu ayuda, porque hay alguien de verdad detrás, con rostro y nombre. Pero el dinero no va realmente a solo a su niño, va para todos. El pobre que no tiene padrinos come también. Cualquier persona interesada en apadrinar puede contactar con Kumara por teléfono o en nuestra web. Aunque mantener a cada niño cuesta mil euros al año, se puede apadrinar a un niño entre cuatro familias, desde 20 euros al mes.
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