Marina Pardo, gerente de de la Fundación El Tranvía: "El ADN vecinal continúa siendo uno de nuestros valores diferenciales"

La Fundación El Tranvía, que nació del compromiso vecinal en el barrio de Las Fuentes, cumple 30 años. / Javier Río
¿Cómo nació la Fundación El Tranvía?
La Fundación El Tranvía nació hace 30 años en Zaragoza, impulsada por la Asociación Vecinal Las Fuentes, en un momento en el que en este barrio existía una clara necesidad de generar respuestas comunitarias a situaciones de desigualdad y vulnerabilidad social. Surgió como una iniciativa profundamente arraigada en el territorio, con el objetivo de acompañar a las personas y fortalecer la cohesión social desde la proximidad, la participación y el compromiso ciudadano. Su origen, por tanto, está ligado a la convicción de que el cambio social comienza en el barrio y con la implicación directa de sus vecinos.
¿Cómo ha evolucionado en estos 30 años?
La fundación ha experimentado una evolución importante, pasando de ser una iniciativa vecinal con recursos limitados a convertirse en una organización social consolidada, con equipos profesionales, programas estructurados y capacidad de intervención en distintos ámbitos. Este crecimiento ha ido acompañado de una mayor especialización, de la incorporación de metodologías de intervención social más avanzadas y de una ampliación progresiva de su impacto, siempre manteniendo su vocación de cercanía.
¿Qué mantiene hoy de aquella iniciativa vecinal del comienzo?
Permanece lo esencial: el compromiso con el barrio, la mirada comunitaria y la apuesta por las personas. La fundación sigue trabajando desde la proximidad, escuchando las necesidades reales y promoviendo la participación activa de la ciudadanía. Ese ADN vecinal, basado en la solidaridad, la implicación y el trabajo en red, continúa siendo uno de sus principales valores diferenciales.
Desde entonces, ¿ha trascendido su actuación más allá del barrio?
Sí. Aunque Las Fuentes sigue siendo el núcleo de referencia, la fundación ha extendido su intervención a otros territorios y contextos, adaptando su modelo de trabajo a nuevas realidades. Este crecimiento se ha producido de forma sostenible, garantizando que la expansión no diluya su identidad y que cada intervención siga manteniendo la calidad y la cercanía que la caracterizan.
¿A cuántas personas atiende?
En sus inicios, la atención se dirigía a un número reducido de familias del entorno más cercano. Hoy, la fundación acompaña cada año a más de 2.500 personas a través de sus distintos programas y realiza alrededor de 21.000 intervenciones en su dimensión comunitaria en el barrio de Las Fuentes. Este crecimiento refleja tanto el aumento de necesidades sociales como la capacidad de la entidad para dar respuesta a ellas.
¿Cómo se ha adaptado la fundación a los nuevos retos sociales?
En estas tres décadas, la sociedad ha experimentado transformaciones profundas: nuevas formas de exclusión, cambios en la estructura familiar, el impacto de las crisis económicas, la brecha digital o los procesos migratorios. La fundación ha sabido adaptarse a estos retos, incorporando nuevas líneas de intervención, profesionalizando su estructura y apostando por la innovación social. El cambio ha sido constante, pero siempre desde una base sólida de valores.
¿Cuáles son hoy sus áreas de intervención?
Actualmente, la fundación trabaja en ámbitos como la inclusión social, el apoyo a la infancia y la juventud, la intervención con familias, la promoción comunitaria o la mejora de la empleabilidad. También presta especial atención a desafíos emergentes, como la soledad no deseada, y la vulnerabilidad en contextos urbanos. Todo ello, desde un enfoque integral que pone a la persona en el centro.
¿Siempre han contado con el respaldo de la Administración?
El respaldo institucional ha sido clave, pero también ha sido fruto del trabajo constante, la rigurosidad y la credibilidad construida a lo largo del tiempo. La fundación ha ido consolidando relaciones de confianza con las administraciones públicas, basadas en resultados, transparencia y compromiso social. Además, ha diversificado sus apoyos, colaborando también con entidades y fundaciones privadas y redes sociales.
¿Qué papel juega el voluntariado?
El voluntariado sigue siendo fundamental. Aunque la fundación cuenta con equipos profesionales, la participación de personas voluntarias aporta un valor diferencial: cercanía, implicación y vínculo con la comunidad. El voluntariado no solo complementa la intervención, sino que refuerza el carácter social y participativo del proyecto.
¿Qué planes de futuro tiene El Tranvía?
El principal reto es seguir siendo una entidad útil y relevante ante una realidad social cada vez más compleja y cambiante. Entre sus objetivos está consolidar su impacto, seguir innovando en la intervención social, reforzar el trabajo en red y asegurar la sostenibilidad de sus proyectos. Y, todo ello, sin perder su esencia: estar cerca de las personas y contribuir a construir una sociedad más justa e inclusiva.
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