Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

No hay inclusión sin familias acompañadas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Beatriz Gutiérrez

En los últimos años hemos avanzado mucho en materia de inclusión. En ese camino, la discapacidad ha ido ganando espacio en el debate público y las empresas son cada vez más conscientes del papel que pueden desempeñar. Sin embargo, una realidad permanece invisibilizada: la de los padres y madres que acompañan cada día a sus hijos e hijas con discapacidad y que, con frecuencia, recorren ese camino sintiéndose solos.

En Aragón, 107.600 hogares conviven con al menos una persona con discapacidad. Detrás de esa cifra hay miles de historias de esfuerzo, adaptación y resiliencia. Porque la discapacidad no impacta solo en la persona: también transforma la vida de quienes están a su lado. Cambia rutinas y condiciona decisiones familiares y profesionales. Pero, sobre todo, instala una preocupación: qué ocurrirá cuando los padres y madres ya no estén. No es casualidad que el 78% de las familias identifique esa incertidumbre como su principal preocupación, según el último informe Discapacidad y Familia, desarrollado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco.

Las familias necesitan apoyo económico, sin duda, pero también sentirse acompañadas. Necesitan orientación desde el diagnóstico, conocer los recursos a su alcance y contar con una red de apoyo que les aporte seguridad en cada etapa. Y por encima de todo, necesitan confiar en que sus hijos e hijas tendrán oportunidades para construir un futuro autónomo.

Ahí, el empleo resulta clave. Porque un trabajo es mucho más que un salario; significa independencia, participación, relaciones sociales y un proyecto de vida propio. Cuando una persona con discapacidad accede a un empleo, no solo gana ella; también gana su familia. La incertidumbre disminuye y deja paso a la tranquilidad.

Las empresas desempeñan un papel decisivo en este desafío. Su compromiso puede traducirse en entornos laborales más flexibles, medidas que faciliten la conciliación y políticas de diversidad, equidad e inclusión que contemplen las necesidades de las familias.

En la Fundación Adecco trabajamos en esa dirección a través del Plan Familia, un programa de acompañamiento integral que impulsa la autonomía de las personas con discapacidad y ofrece apoyo a su entorno familiar, con el objetivo de favorecer un proyecto de vida independiente en el que el empleo actúe como motor de inclusión. Actualmente, más de 3.100 personas participan en este programa gracias al compromiso de 454 empresas.

Este convencimiento fue precisamente el eje de la jornada Discapacidad y familia, celebrada recientemente junto a la Asociación de Empresarios Monzón Cinca Medio. Un espacio de diálogo en el que empresas y entidades compartimos una misma idea: la inclusión empieza acompañando a las familias y generando las condiciones para que las personas con discapacidad puedan desarrollar todo su potencial. Cuando las empresas se implican, generan confianza, reducen la incertidumbre de las familias y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva y cohesionada.

Tracking Pixel Contents