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Innovación contra la despoblación

Miles de casas vacías se deterioran en el medio rural mientras quien quiere vivir en un pueblo no encuentra vivienda, pero la economía social propone solucionar este problema con una plataforma online pensada para volver a dar vida a esos hogares

Intervención de Re-viviendo en una jornada sobre vivienda organizada por CEDER Somontano el pasado abril, en Buera (Huesca).

Intervención de Re-viviendo en una jornada sobre vivienda organizada por CEDER Somontano el pasado abril, en Buera (Huesca). / Servicio Especial

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La falta de vivienda es una de las causas que explican la despoblación del medio rural. Se da la paradoja de que muchos pueblos languidecen, con buena parte de su parque inmobiliario vacío y sin uso, mientras las personas que quieren marcharse a vivir en ellos o regresar, así como los jóvenes que buscan independizarse sin dejar atrás sus raíces, no encuentran casas disponibles.

Pero muy pronto van a contar con una herramienta creada desde la economía social para intentar dar respuesta a este problema. Se trata de la plataforma Mi casa de pueblo es particular, «en la que no solo vas a poder encontrar personas que quieran vivir en tu vivienda o una casa de pueblo si es lo que buscas, sino que vas a poder solucionar todo aquello que hace que no esté ahora abierta», explica Cecilia Falo, presidenta y cofundadora de Re-viviendo.

La nueva plataforma online impulsada por esta asociación será «un espacio donde las personas que tienen una casa cerrada en el pueblo van a poder encontrar recursos que les serán útiles para abrirla. Por ejemplo, un paso a paso de cómo inmatricular una vivienda o fórmulas alternativas al alquiler y la compraventa que ampliarán sus opciones», indica Falo.

Además, «podrán preservar la historia de su familia y transmitir su legado, porque habrá una red de personas que quieren vivir en el pueblo de esta forma. También será un espacio para ellas. Y todo ello, apoyado con inteligencia artificial, que hará que se les den soluciones aplicadas a su caso concreto y que se conecte a la familia adecuada con la casa adecuada».

El inminente lanzamiento de Mi casa de pueblo es particular supone la culminación de una trayectoria iniciada hace cuatro años, con la creación de la asociación Re-viviendo, tal y como rememora Cecilia. «Muchas personas nos decían que querían irse a vivir al pueblo, pero que no encontraban casa. Y yo, que viví en Torralba de los Sisones (Teruel) hasta que, como mucha otra gente del medio rural, tuve que marcharme para estudiar y trabajar, pensaba: pero ¿cómo no la van a encontrar, con la cantidad de casas vacías que hay en los pueblos?, no solo en el mío».

De la curiosidad por saber qué pasaba con esas casas cerradas, y con el objetivo de que volvieran a tener vida, nació Re-viviendo. Y pronto descubrieron que había que desechar la lógica que impera en el mercado inmobiliario urbano.

Cuando se habla de vivienda en la ciudad, priman los números: metros cuadrados, Euribor, distancia al centro, número de baños, precio… «Sin embargo, en el pueblo hablamos de nuestra abuela, de que ha sido la casa familiar, de no querer discutir con nuestros familiares… Y el enfoque innovador vino ahí, de querer solucionar el problema teniendo en cuenta que las casas de los pueblos no solo están cerradas, sino que están bloqueadas por temas familiares».

Herencias mal resueltas, la esperanza de que los nietos la utilicen, miedos, falta de otras fórmulas más allá del alquiler y la compraventa tradicional… Todos estos aspectos, más emocionales que económicos, están detrás de muchas de esas viviendas rurales deshabitadas. Por ello, una de las fórmulas que utiliza Re-viviendo para dar solución al problema es la mediación familiar, así como una aplicación creativa del Derecho.

«Hay muchas fórmulas, pero no hemos inventado nada. Todas están en el Código Civil y muchas se han practicado desde siempre en el medio rural. Solo se trata de recuperarlas y actualizarlas», afirma Falo. «En nuestra investigación vimos que la mayoría de las casas que se ofertaban en el medio rural eran en forma de compraventa, y eso no encajaba muy bien con la demanda», continúa. Por eso, «buscamos soluciones para cada caso y casa concreta».

Por ejemplo, para una vivienda que no se alquila porque necesita una rehabilitación, se puede optar por un alquiler por reforma. También se puede convertir una casa muy grande en varias más pequeñas. «Otras fórmulas interesantes serían la vivienda cooperativa en cesión de uso, el alquiler con opción a compra… entre muchas otras», detalla.

Y todo ello lo hacen teniendo muy presente que, para que los pueblos vuelvan a tener vida, «la opción más sostenible es reutilizar las viviendas. Queremos preservar el paisaje rural y que no se caigan las casas». Para lograrlo, asesoran a ayuntamientos y entidades supramunicipales, desarrollan acciones de divulgación e incidencia política y asesoran a propietarios y futuros moradores.

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