España estrenó ayer en Guinea y Gambia un acuerdo pionero que vincula las ayudas al desarrollo con la lucha contra la inmigración ilegal. El acuerdo de cooperación obliga a los dos países africanos a reforzar el control de fronteras y facilitar la repatriación de nacionales. España, por su parte, "se esforzará en contribuir al desarrollo" de ambos estados. A modo de señal, le ofreció de modo "inmediato" cinco millones de euros en ayudas a cada uno, frente al escaso medio millón que les destinaba en la actualidad.

Miguel Ángel Moratinos confió en firmar convenios similares con otros países de la región a finales de año o comienzos del próximo, porque, dijo, es "la única manera de abordar seriamente" el problema de la inmigración ilegal. En rueda de prensa en Conakry, tras firmar el primero de los acuerdos con su homólogo guineano, Mamady Condé, el diplomático español explicó que esta modalidad de convenios "de segunda generación" pretende meter en un mismo paquete las "distintas dimensiones de un problema muy complejo", y citó entre esas dimensiones el desarrollo, la cooperación policial y la contratación legal. Pese a que apenas hay 156 guineanos en centros de internamiento canarios, Moratinos concedió especial importancia al acuerdo porque Guinea tiene frontera con ocho países y es, por tanto, paso obligado de personas que buscan la costa para emigrar.

Moratinos viajó a continuación a Banjul (Gambia), donde firmó un documento similar con su homólogo, Lamin Bajo. Actualmente, hay cerca de 500 ciudadanos de este país en centros de internamiento canarios.

Los acuerdos obligan a los países africanos a admitir "sin reservas" las repatriaciones cuando quede acreditado que corresponden a ciudadanos de dichos estados.

Moratinos firmará hoy en Dakar otro acuerdo, en este caso con Senegal, por el cual se triplicarán las ayudas que ofrece España a este país.