Prostíbulos locales, líneas eróticas o incluso descargas de melodías de conocidos culebrones o juegos. Los teléfonos móviles pagados por el Ayuntamiento de Huelva se utilizaban para algo más que llamadas de trabajo, según el PSOE, que a comienzos de año denunciaba públicamente el elevado gasto por este concepto. Sin embargo, el equipo de gobierno del PP fue más rápido.

La primera querella judicial que se presentó no fue por el uso irregular de los fondos municipales, sino por la forma "fraudulenta" en la que la oposición había obtenido los datos y extractos de las llamadas. Ahora, un juez ha llamado a declarar como imputado al portavoz socialista en el consistorio, José Juan Díaz Trillo, por un presunto delito de "descubrimiento y revelación de secretos".

El escándalo saltó en octubre del 2005, cuando el grupo municipal socialista de Huelva sacó a la luz pública que, desde al menos el año 2001, los listados de detalles de las facturas telefónicas de móviles del ayuntamiento desvelaban infinidad de llamadas a líneas de contenido erótico, la descarga de juegos para móviles como el Tetrix o la melodía de la telenovela Pasión de gavilanes, información para dejar de fumar, los goles de la jornada o incluso llamadas privadas internacionales, un gasto en ocasiones de hasta 1.200 euros.

Culpa de un funcionario

Desde el equipo de gobierno se atajó la denuncia asegurando que la situación era antigua, lo achacaba a un funcionario en concreto y que se había corregido.

El alcalde, Pedro Rodríguez, aseguró que todo se reducía a una campaña para desgastar su imagen, por lo que el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Francisco Moro, presentó una querella criminal el 6 de febrero ante el juzgado de guardia por descubrimiento y revelación de secretos, alegando que los datos ofrecidos por el PSOE procedían de un equipo informático "sustraído" en el verano del 2005 por alguien que conocía las claves de los archivos, según explicó.

El asunto se dirimirá ahora en los juzgados. Los socialistas explicaron ayer que no emprendieron acciones judiciales porque "les avergonzaba que el alcalde realizase llamadas eróticas, algo que dañaría a esta ciudad turística".